Cincuenta: planear lo que viene

Vejez
Foto: Huy Phan on Unsplash

El cuidado de mis padres en los últimos años ha ocupado gran parte de mi tiempo y mi energía. Viví el tremendo deterioro físico de mi mamá, provocado por una enfermedad autoinmune, la cura fue la cortisona que acabó afectándole huesos, articulaciones y órganos.  Hace cinco años literalmente descansó después de una lucha muy larga y agotadora.  Mi papá quedó viudo después de 49 años de casados.

A sus 82 años, tiene una salud impecable, sin embargo, perdió la vista en casi un 80 por ciento, asunto que le cambió la vida aún más que la viudez, pues se convirtió en una persona medianamente dependiente. 

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Sus libros y sus lecturas fueron sus grandes compañeros de vida, Ahora la soledad es su nueva compañera.

Ante este panorama y al escuchar situaciones más difíciles o similares a la mía, no puedo evitar sentir la necesidad de ir pensando, platicando y hasta preparando el terreno para cuando ese momento llegue para mí.

Entre amigos ya lo empezamos a organizar y a planear, el proyecto: el asilo inventamos, el asilo planeamos, el asilo quisimos hacer, el asilo disfrutamos.

Es una realidad que vivir esta etapa con tus pares, es el mejor de los planes, terminar tu vida en comunidad y compañía sin o con pareja rodeado de personas con las que has compartido risas, llantos, música, películas, anécdotas, vivencias, con las que has crecido, evolucionado, con quienes tienes una historia e intereses comunes, amigos que están en circunstancias y edad similar, es una situación ventajosa y mucho menos dura que lo que hoy estamos viviendo con nuestros padres.

Pocos son los papás de gente que conozco que viven esta etapa muy acompañados, y es que algún día escuché que los jóvenes andan en grupo, los adultos en pareja y los viejos solos. La vejez puede ser una etapa de una gran soledad, y cómo no, si lo que sucede es que en esta etapa lo constante son las pérdidas. Pérdida de facultades físicas, pérdida de oportunidades, pérdida de amistades, pérdida de pareja, pérdida de intereses.

Culturas viejas han adoptado hace ya muchos años el sistema de asilos y sin duda es una solución al problema del cuidado de nuestros viejos, sin embargo, sí lo que estamos viviendo es una vida más duradera, más larga, no debemos dejar en nuestros hijos la decisión de nuestra adultez mayor, me parece que asumir la responsabilidad y ésta opción cuando estamos en condiciones mentales y físicas óptimas puede ser la gran diferencia,  decidir  en dónde, con quiénes, y cómo queremos vivir, garantizará un bienestar en todos los aspectos para nosotros y liberamos de esta carga a nuestros hijos.

Si le podemos dar la vuelta a esta etapa teniendo un espacio en la playa, un espacio en la ciudad, un espacio en el bosque, compartiendo gastos, gustos, comidas, lecturas, achaques, bailes, alegrías, amor, con independencia, haciendo de este proceso una forma de vida ligera, divertida, tranquila, armoniosa, llena de sabiduría, formando tribus, me parece la manera más saludable de vivirla.

Ver hacia delante y construir una vejez para disfrutarla a pesar de las pérdidas, me llega hasta ilusionar, sí la considero una opción increíble para un futuro aunque sé que todavía me faltan muchos años para llegar.

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