Cómo hablar con los niños sobre la crisis de global de covid-19

Niña lavándose las manos
Foto: CDC on Unsplash

Nunca en la vida del mundo contemporáneo nos habíamos enfrentado a algo de la magnitud de la crisis provocada por el COVID-19. El efecto para los adultos es grande porque es difícil asimilar la situación y para muchos casi imposible imaginar el futuro. En este mundo súbitamente convulso se encuentran a la mitad los niños y los adolescentes tempranos.

Los adultos tienen, en su mayoría, dos formas de manejar las malas noticias: a) no las manejan en lo absoluto, ni siquiera se dan cuenta de la forma en que hablan de manera repetida del tema, escuchan noticias, hablan por teléfono con familiares de manera casi obsesiva o b) esconden la realidad como si no sucediera nada y continúan como si las cosas fueran extraordinariamente normales para no asustar a los pequeños. Esta situación también se repite con otros miembros de la familia a quienes se les suele tratar como niños, ya sean los padres o la pareja.

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El problema es que vivimos tiempos de mucha incertidumbre y, por un lado, el exceso de palabras abruma pero, por el otro, el silencio se puede llenar de fantasías catastróficas mucho peores de lo que la realidad puede ser. 

Es importante hablar con los niños de los sucesos traumáticos. Y este es un suceso traumático. En términos de Freud, el trauma se presenta cuando hay un rompimiento en lo cotidiano de manera dramática. Digamos que es como si la mente funcionara con un ritmo parecido a un electrocardiograma y en un instante repentino esa línea continua se detiene, se rompe o aumenta de manera abrupta. Una cuestión parecida está sucediendo ahora: la vida cotidiana del mundo entero esta siendo dramáticamente interrumpida casi sin aviso.

Ante esta situación, si no podemos retomar el hilo de las palabras para darle una explicación a la mente del pequeño de lo que está pasando, queda una ruptura en la que pierde su ambiente habitual de maestros y amigos, su cotidianidad, horarios actividades, se le suma a que observa a los padres en una situación de muchísimo estrés y no hay palabras que le puedan dar cuenta de por qué su mundo, y el mundo,cambió tanto tan sorpresivamente.

De acuerdo a las distintas edades de los niños, cada uno tendrá que buscar el lenguaje más correcto para aproximarse al tema. Primero se debe evitar una sobre exposición a las noticias y conversaciones sobre el tema en la vida familiar. Después, se puede hablar con toda apertura de cómo ésta es una situación que no se había presentado desde la fiebre española y que en ese entonces se carecían de herramientas de prevención y la comunicación no era instantánea y no estábamos tan conectados; debido a las ventajas del presente,se están extremando medidas de precaución para evitar el contagio. Que no se trata de un virus mortal como en las películas, pero que sí hay personas que son más vulnerables como los adultos mayores y las personas que tienen comprometido su sistema inmunológico. Enfatizar que ellos están a salvo, porque su cuerpo es el que tiene las mejores condiciones para enfrentar la enfermedad. Y que en realidad si el mundo se para y todos se quedan en casa es una medida de cuidado y de amor para todos aquellos que cubren estas características.  

También debemos decirles que tenemos que cuidar a quienes están en situaciones precarias, económicas o de salud, así como a los que están solos.  

Asegurarles que muchas cosas no cambian. Como por ejemplo la importancia de que tomen las clases virtuales porque hay un futuro cercano en el que pueden ir aprovechando lo aprendido. Que las familias y los amigos siguen existiendo aunque no puedan estar con ellos físicamente. Que el amor, la relación y el cariño siguen intactos aunque no los puedan expresar como antes.

Hay que expresarles que también es un momento de aprender cosas nuevas. Y que tanto ellos como a nosotros, sus padres y los adultos, nos toca aprender juntos. Como quizá hace mucho tiempo que no sucedía. Que cada uno sacará un aprendizaje de esta experiencia, pero que tenemos que esperar para saber qué ese aprendizaje cuando esto termine.

Que si hay algo que vamos a aprender es a esperar.  Y esto no es poca cosa.

Después de esta pausa, nada será más hermoso que el abrazo entre todos que está ya esperando al otro lado del umbral cuando juntos logremos superar todo esto.

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