Continuar para poder seguir adelante

Continuar para poder seguir adelante
Foto: Twitter UNAM

El confinamiento no ha cesado ni siquiera unos días en México. Si bien se reestablece la vida comercial y de negocios, la vida escolar se mantiene a distancia. Estudiar en casa se ha convertido en un reto que debemos no sólo experimentar, sino remontar. A continuación, les comparto un texto construido con base en la experiencia compartida por la comunidad. El 24 de octubre formulé dos preguntas vía Twitter: ¿cómo los padres veían a sus hijos en relación con la escuela? y ¿qué es lo que les preocupaba más?  Recibí más de 200 respuestas; gracias a éstas puedo compartir una visión más amplia de lo que tenía inicialmente, cabe decir que con la información recabada podría escribir un libro, pero me conformo con compartirles un artículo un poco más largo de lo normal. Si bien las respuestas no son alegres, tienen rasgos de adaptación y fortaleza que son muy valiosos.

Para los lectores es un ejercicio de empatía; es conocer la realidad de otros, distinta a la propia. Es necesario ver el mundo a través de diferentes ojos, como sociedad es crucial reconocer que existe una diversidad de realidades.

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Las clases a distancia revolucionaron por completo las dinámicas familiares. Es de asombrar como el ser humano sale adelante en las situaciones más adversas. La adaptación puede costar trabajo en un inicio, pero es evidente que se está saliendo adelante. Esto me recuerda algo que decía Margaret Mahler, esta psicoanalista infantil planteaba el desarrollo de la mente desde etapas tempranísimas en la vida del infante, pensaba que aún en los casos más extremos si los niños lograban recibir, aunque fuese unas gotas de cuidados y de amor, las aprovecharían al máximo para salir adelante. Como si la energía de vida siempre llevara las de ganar. Así parece ahora, y a pesar de que las condiciones para los jóvenes son pocas, aún así logran salir adelante, estudiando, tratando de enfocarse y entendiendo que la educación es una obligación y también un camino al que no están dispuestos a renunciar, y que les exige un gran esfuerzo tanto a ellos, como a maestros y padres.

Es evidente que lo que preocupa más a los padres es la falta de socialización de sus hijos con niños de la misma edad.  La ausencia de espacios donde puedan encontrarse, jugar, compartir. El hecho de que los encuentros sean virtuales o telefónicos, que en los “chat rooms” de las escuelas no tengan la privacidad para conversar porque están en una especie de escenario expuestos a las miradas de todos, situación que está por encima del posible rendimiento académico.

En cuanto al aprendizaje las opiniones y la experiencia se encuentran divididos. Existen algunos padres que consideran que sus hijos han subido académicamente de promedio, e incluso mencionan que sus hijos están más tranquilos por no tener que ir a la escuela porque en las clases presenciales había mucho caos. Esto sucede particularmente con a alumnos de secundaria. Cabe señalar que en el inicio de la secundaria los alumnos están proyectando mucho el caos interno y esto genera problemas. Otro grupo grande, quizá la mayoría, ha soltado la expectativa de que sus hijos aprendan este ciclo escolar y han decidido acompañarlos poniendo el acento en el bienestar emocional.

En el caso de los niños en primaria, la falta de encuentros entre ellos es grave porque es en esta etapa de la vida cuando comienzan a compartir, a enfadarse con otros, a tener conflictos y también a resolverlos. El ejercicio de discutir y “contentarse” comienza en este momento. Por otra parte, los padres están preocupados por la falta de actividad física; algunos logran llevarlos al parque o a caminar. También están los padres cansados debido a que tienen que estar muy al pendiente de los hijos para que se mantengan atentos. Podríamos imaginar que en muchos casos de primaria por cada niño hay una mamá al lado –a la que no se puede ver– tratando de acompañar a su hijo.   La exigencia para los padres en este momento es mucho mayor pues se requiere que expliquen contenidos y se conviertan en guías educativas. Este es un conflicto adicional, puesto que las madres se encargan de poner la disciplina de las normas en casa y ahora, además, tienen que asegurar la disciplina y el aprendizaje en tiempos de clases. Esto hace que algunos padres de familia estén exhaustos y dispuestos a soltar esa responsabilidad.

Los padres de los jóvenes de secundaria y prepa también se preocupan de la falta de socialización y de cómo ésta sólo puede ser a través de pantallas. Incluso les preocupa que esta adaptación se convierta en una forma de vida aislada y que, cuando puedan salir de nuevo a encontrarse con sus pares, no se interesen más por el mundo. Vale la pena decir que en realidad no podemos anticipar si estos miedos se puedan volver realidad, pero de serlo, se requerirá ser muy claros en que volver a clases con sus pares no es opcional, como alguna vez no fue opcional quedarse en el kínder, aunque hubiesen llorado esperando regresar con sus padres.

Para poder adaptarse, cada hogar tuvo que “leer” el comportamiento de sus hijos y así descubrir sus necesidades y ajustarse; de eso sirvieron los últimos meses del ciclo escolar anterior. Algunos han tenido que acercarse más, sobre todo en el caso de primaria, para acompañarlos durante clases y ayudarlos a mantener la atención el mayor tiempo posible. Algunos que hacen home-office pueden hacerlo con tranquilidad, pero otros tuvieron que dejar de trabajar para poder acompañarlos.

En otros casos, los padres “relajaron” los niveles de excelencia académica que esperaban de sus hijos. En realidad, con que cursen el año es suficiente, algunos lo dan como un año perdido. En este punto quiero detenerme: no está perdido, sin duda hay aprendizajes muy importantes, pero es muy temprano para poder leerlos. En términos de autonomía, independencia e inteligencia emocional han crecido en meses probablemente mucho más que en los últimos años.

Los papás cuyos niños tienen necesidades especiales de educación requirieron rediseñar los ambientes para que pudieran sentirlos seguros. En algunos casos también tuvieron que recurrir a ayuda psicológica, pues los niveles de depresión o ansiedad alcanzaron niveles muy altos.

Los padres en general se han acercado a platicar con sus hijos, es un tema de diálogo reconocer las dificultades. No en todos los casos es una cercanía gloriosa, hay desesperación e impotencia también. Los padres quisieran ayudarlos, estar en su lugar; por supuesto, ahorrarles el dolor del aislamiento, pero no se puede hacer mucho más de lo que ya hacen. En esta pandemia cada uno tiene que tomar su lugar y sacarlo adelante.

La compra de equipos de cómputo fue necesaria en la mayoría de los casos. En el caso de los padres divorciados, incluso tuvieron que comprar uno para cada hogar, y en estos tiempos en que la economía de los hogares se contrae, significó un esfuerzo extra.

Además del aislamiento, los problemas más comentados además del aislamiento social son los siguientes:

  1. Tareas: la entrega de evidencias de trabajo han generado más bien una sensación persecutoria. Pedagógicamente buscan ayudar a reforzar el conocimiento de lo aprendido y generar independencia porque se realiza cuando la maestra no está, pero en este caso solo aumenta la aprehensión porque es demasiada o existe poco margen de tiempo para la entrega.
  • Horarios de 8 am a 3 pm o de 7:30 am a 2 pm, replicando los horarios de las clases presenciales son demasiado largos.
  • La falta de actividad física puede ocasionar graves problemas de salud. Es necesario asegurar un mínimo de movimiento.
  • En el caso de las primarias públicas se menciona recurrentemente que muchos no logran tener acceso a las clases por televisión y que en la región sur y sureste del país aún no han llegado los libros de la SEP. También se advierte que con sólo tres horas de clases se le exige a los niños un grado mucho mayor de autonomía que en el caso de los más pequeños es difícil de lograr.

Cabe mencionar que, en relación con los maestros y escuelas, existe gratitud y esfuerzo por parte de los padres puesto que muchas han realizado varias instituciones para mejorar y aprender nuevas metodologías de enseñanza que además privilegian el estado emocional de los niños. Sin embargo, también hay señalamientos de profesores que no se han buscado rediseñar sus clases, será importante generar otro ejercicio para escuchar a los profesores y entender los retos a los que se enfrentan.

Asimismo, hay que hacer referencia al bullying escolar. Debido a la ausencia de momentos de convivencia sin supervisión, podría parecer que ha disminuido el bullying. Tampoco se mencionó el bullying en redes ni en grupos de WhatsApp. Es un tema interesante a revisar porque puede ser uno de los aprendizajes de este periodo, si no es que de esta era. Sin embargo, hay un riesgo que los padres entren a comentar negativamente sobre los niños en espacios que no les corresponden. Es una situación sobre la cual se debe tener precaución.

El mundo es el que es, y los padres parecen resignados a que sus hijos cursen las clases en casa, esta conciencia ayuda a que los hijos repliquen esta actitud. Ésta ya no es la discusión.

Algunos padres han podido contratar tutoras o hacer home schooling… pero, parece que nadie soltó a su niño. Es decir, hay una intuición de que es mejor seguir adelante, aunque las expectativas de desarrollo sean bajas. Y tienen razón, porque en realidad de lo que se trata ahora es de mantener la mente ocupada, pensando y trabajando en que hay un mañana y que hay que prepararse para enfrentar el futuro. La excelencia que siempre había sido una competencia central, pasa a un segundo lugar; ahora lo imprescindible es continuar para eventualmente salir adelante. Después de revisar las respuestas, queda aún más evidente el gran esfuerzo –y va toda mi admiración- de los padres que están respetando el confinamiento de los niños para evitar mayores contagios aún a sabiendas de lo que el aislamiento social provoca. Este compromiso llena de esperanza, estamos aprendiendo a organizar un mundo cada uno desde su microuniverso, entendiendo que respetar la distancia es más importante que cumplir un anhelo inmediato. Porque la educación comienza con el ejemplo y al enseñarles el significado de respetar el aislamiento y cuidarse están transmitiendo lo más valioso en lo que hay educar ahora. Y esto no se enseña en los libros.

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