El corona en los tiempos del amor

Cosas pendientes
Foto: Emma Matthews Digital Content Production on Unsplash

Acabo de encontrar un borrador de lo que sería mi siguiente artículo. La fecha es justo de hace un mes, del 18 de febrero del 2020. Por supuesto nunca lo terminé. ¿La razón?… ¡Obvia! “Falta de tiempo”.

Transcribo literalmente (lo juro) las primeras líneas que había escrito: “¿Cómo le puedo pedir a mis alumnos o a mis hijos que se enfoquen en algo, si yo últimamente, estoy súper desenfocada con tantos estímulos a mi alrededor y con tan poco tiempo para cumplirlos?

- Publicidad -

¡Qué ironía! ¿o debería de decir, qué grotesco?… El texto seguía con una larga lista de quejas sobre los pendientes que tenía por hacer, que iban desde terminar alguna serie de Netflix que había dejado a medias a falta de ya saben qué; hasta los montoncitos de libros que voy acumulando en lugares estratégicos para recordarme que me están esperando. Los del buró junto a mi cama que me reprochan con su mirada penetrante cada vez que me despierto o cuando me voy a dormir que no los he pelado ni para quitarles el polvo. El montoncito de los del escritorio, los cuales son para una actividad más académica, éstos debo decir, se portan un poco mejor y son menos demandantes, saben esperar bien formaditos a que llegue su turno. Están también los libros que ya claudicaron y ahora habitan en el cajón de libros por leer, ellos supieron rendirse con dignidad e hicieron de ese cajón su dulce hogar. 

Y hoy: ¡Qué ironía yyyyyyyy qué grotesco! No quiero repetir lo que todos ya sabemos, lo que esta pandemia nos está obligando a hacer (o no hacer). Lo que esta situación nos recuerda: lo ínfimos que somos, el poco control que tenemos sobre nuestros destinos y la gran estupidez de creer en la ilusión de que alguna vez sí tuvimos el control de algo. ¡Ilusos!

Cada quien su historia en este proceso que nos agarró de bajada y por lo tanto sólo puedo hablar por mí. He transitado desde la calma y lo más cercano a estar centrada en cuanto a la parte médica: guardar las medidas higiénicas que nos han repetido hasta el cansancio y la verdad es que en este rubro mi histeria obsesiva se mantiene bastante cuerda, peeeeeeero cuando se trata de atacarme por la parte de la incertidumbre de lo cotidiano, ahí sí me dieron en la madre. 

Sin embargo, una vez que sabía que lo que seguiría sería la cuarentena, el encierro y la desconexión, mi lado cuadrado se adaptó tratando de tomarlo de la mejor manera posible. 

Y hoy heme aquí. En momentos tranquila y disfrutando el encierro, en momentos ansiosa y buscando certezas. De pronto sintiéndome culpable por romantizar esta cuarentena desde mi perspectiva social y de pronto gritándoles desesperada a mis hijos por la cantidad de horas conectados a sus pinches (y benditos) aparatos. 

Y hoy heme aquí. Terminando por fin este texto pendiente hace un mes.

Cada quien su historia… ¿Cuál es la tuya?

Te puede interesar: Equivocación egocéntrica