En la vida real

Mamá e hija
Foto: Amy Humphries on Unsplash
Lissette Sutton
Foto: Lissette Sutton

Tengo una sobrina de tres años que es mi adoración. Quizá porque satisface mi deseo de ser mamá tardía o abuela precoz. No lo sé. El asunto es que una vez a la semana, terminando la comida familiar, inicia nuestro ritual del juego. Siempre el  mismo, en el mismo lugar y siguiendo exactamente el mismito orden (¡ni Dios lo mande para ella que cambiara el más mínimo detalle!… ¿Será que lo que nos une en realidad es un TOC compartido?). 

Su juego favorito: “a la mamá y al bebé” que es quizá el ejercicio recreativo más viejo en la historia lúdica de la humanidad. Ella es el bebé y yo soy la mamá. Las reglas son claras de antemano, simulamos que es un día cotidiano en el cual hay que alimentar al bebé, transportarlo, dormirlo, etc. Hasta ahí todo va bien. El problema inicia cuando ella decide cambiar una parte del guión; entonces susurrándome al oído como si se tratara de una voz en off, me dice: “mejor que ya cumplía dos años y que ya sabía hablar”. Yo cedo y acepto la oferta. Cuando se cansa del nuevo reto, sube la apuesta y la voz en off susurra: “Que ya era grande y que ya sabía manejar”. Yo vuelvo a acceder (¡a la consentida – dictadora lo que pida!). Hasta que llega un momento en que la fantasía del juego le empieza a generar ansiedad y con esa misma vocecita que anuncia todo lo que está fuera el script, reafirma: “pero sólo de juego, porque en la vida real yo tengo tres años y no puedo manejar”. Inmediatamente su angustia baja, pues la distinción ha quedado clara entre fantasía / vida real.

- Publicidad -

¡En la vida real! Me encanta como suena en su voz  y me quedo meditando sobre esto. Si para una niña de tres años es importante hacer énfasis en esta diferencia ¿cómo es posible que en el mundo adolescente y adulto se nos mezclen cada día más estos dos conceptos? La vida real versus el mundo virtual. ¿Cuánto distinguimos realmente entre las dos atmósferas? ¿Estamos conscientes, siempre, dónde empieza una y acaba la otra?. Creo que la línea es cada vez más tenue, nuestra identidad más borrosa y los desafíos de nuestra personalidad virtual más aventuradas. Existimos en las redes sociales como seres diferentes de los que somos en la vida real, y muchas veces nos creemos esos personajes inventados, inflados de likes. No sé si esto sea perjudicial o no, pero a largo plazo me pregunto ¿a dónde nos va a llevar esta desintegración sobre nuestro verdadero yo?… No tengo las respuestas pero algo me dice que deberíamos empezar a prestarle más atención a esa voz en off que nos recuerda los verdaderos alcances de nuestro ser en esta vida real.

Te puede interesar: ¡Obvio!… ¿no?