Es momento del ventilador portátil

Mujeres 40 y más
Foto: silviarita en Pixabay
Karen Karake

Se me ocurrió poner en mi perfil de Whatsapp una foto de hace siete años. Un amigo me preguntó: ¿de qué año es esa foto? No le contesté al momento, me cayó mal la pregunta. Le mandé un mensaje a una amiga y le pregunté si había cambiado tanto en siete años, si me veía traqueteada y me dijo, ¿por qué, quién te traumó? Y sí, sí me traumó.

Le pregunté a mis hijos si me veían desmejorada y su respuesta fue, Ma, ¿qué quieres, eso fue hace siete años?, todos envejecemos. Pero insistí, ¿en dónde se me nota más la edad, es la mancha de mi cachete, es porque ahora me agarro el pelo en cola casi todo el tiempo, o porque ya se me cayeron un poco los párpados?

La mañana siguiente me acerqué por error, (grave error) al espejo de aumento y me vi una cana blanca…¡en la ceja! Me dieron ganas de llorar, pensé que tal vez era una güera de esas que se cuelan por ahí, pero era blanca. La arranqué con la pinza y tomé entonces una sombra café y comencé a rellenarme los espacios vacíos. De pronto me llegó la cara de mi abuela y sus cejas. Las delineaba como se le daba la gana y la mayoría de las veces le quedaban asimétricas. Me las saturé tratando de borrar esa triste imagen. Y es que esa ceja fue el principio.

Hace unas semanas fui con el ginecólogo y me avisó de que estoy pre menopáusica. Me reí pensando que el doctor exageraba, solamente tengo 47 años, la menopausia le da a las señoras que le llaman niñas a las chavas menores de 40, a las que ven un bebé y dicen…me acuerdo cuando… Menopáusicas son las señoras que les da hueva lavarse el pelo y a las que se les inflama el estómago cuando cenan pesado.

En la página de internet del Mayo Clinic busqué algunos de los síntomas y de 8, tengo 6. Leí la lista varias veces para convencerme de que quizás yo nada más estaba pasando por un período de irregularidades naturales de la mujer. ¿Quién no se levanta muchas veces en la noche, o tiene cambios repentinos de humor? ¿A quién no le ha pasado que se despierta sudando por las noches (varias veces) y sufre de bochornos. ¿No puede ser eso culpa del calor? Aumento de peso y metabolismo lento, escalofríos…

Comenté el tema de la cana con mis amigas esperando que me dijeran que no le diera importancia, pero la conversación fue desalentadora cuando una nos platicó de sus codos resecos, otra de sus uñas con surcos y la tercera de su falta de energía. Mientras las escuchaba una, (la de las rodillas) comenzó a sudar y se agarró el pelo en un chongo, sacó de su bolsa un pequeño ventilador que se carga como el celular, y todas le tomamos foto para comprar el mismo. Ni modo chicas, ya entramos a la pre meno y como si hubiera invocado al diablo, todas lo negaron, eso déjaselo a las cincuentonas, dijeron. Pero ya estamos casi ahí, les dije y me contestaron que casi no es lo mismo que ya. La conversación luego se desvió hacia doctores, remedios caseros y aceites que ayudan a todo esta “etapa” que ninguna se atreve a llamar por su nombre.

En lugar de rechazarla la he decidido aceptar hasta que logre estar cómoda en paz, pero es difícil hacerse a la idea y pretender que de un día a otro pase de ser una cuarentona a una casi cincuentona que sale de su casa todos los días con blusas sin mangas, ventilador y suéter (porque después del bochorno da frío).

Debo hacerme a la idea de que mi cuerpo está cambiando y por más que hago dietas, cada kilo menos representa una semana de no cenar, que cada arruga está ahí para quedarse y que pasar horas en la farmacia buscando vitaminas y suplementos no es una necesidad sino ya un gusto.

Me tomo nuevas fotos para ponerlas de perfil y en lo que decido cual escoger me da un bochorno. Pero lo estoy aceptando, lo estoy tomando bien. Tengo a mi lado el frasquito que llené con aceite de menta y agua (consejo de Pinterest), me rocío el cuello, la espalda, el pecho y siento como se me va pasando. Huelo a pastilla Usher y a sudor y pronto comenzarán los escalofríos así que voy por chocolates, me acurruco en mi colcha, me echo crema en los codos y espero con calma a que llegue el siguiente. Ahí voy, es cosa de tiempo, pero ahí voy.

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