John y Sabina

John y Sabina
Foto: Twitter Leo Garci虂a 馃樂 #UsaCubrebocas

En el fondo, lo peligroso de una idea no es la idea como tal, sino sus derivaciones en la persona donde anida. Me explico. Es muy f谩cil constatar que una idea es mala: simplemente es imposible realizarla. Imagine que una idea se intenta llevar a cabo y, en los primeros intentos, se ve su inviabilidad. Por lo que sea. Sin embargo, hay una especie de verg眉enza en quien engendr贸 la idea que lo lleva a negar la contundencia de su equivocaci贸n.

Esto es lo m谩s peligroso de una idea funesta: no detenerse a tiempo y propagarla en otros que la van concretando. Corregir, arrepentirse, enmendar supone admitir un error de pensamiento. Lamentablemente, son estos yerros 鈥搇os de naturaleza intelectual鈥 los que m谩s cuesta reconocer. Dicho de otra manera: a nadie le gusta ser pendejo.

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Algo as铆 ha ocurrido 鈥揹e nuevo鈥 en el tant铆simas veces glorioso Canal 11, del no menos honroso Polit茅cnico Nacional. Recu茅rdese aquel vergonzoso episodio de la maroma estelar de Hern谩n G贸mez y Carlos Ballarta.

Unos meses despu茅s, otro desprop贸sito de la tele p煤blica se ha precipitado a la zona m谩s profunda del bochorno por su propio peso. Desde el principio 鈥14 de mayo de 2019鈥, 芦John y Sabina禄 pintaba ya muy mal 鈥搉o pod铆a saberse鈥. Es lo malo de la propaganda, que se nota de inmediato. Pero, vamos por partes.

Todo en este penoso serial televisivo pagado por los contribuyentes es impostura. Durante la cortinilla de obertura, Sabina Berman y el doctor doctor Ackerman aparecen con ropa informal, con esa euforia inexplicable propia de quien acaba de meterse nueve l铆neas de coca铆na. Secuestrados por el efluvio de la dicha y tratados con alg煤n artilugio digital que les imprime 鈥搒i cabe鈥 m谩s vigor y energ铆a, recorren la Alameda de la muy noble y muy leal ciudad de M茅jico.

En un arranque de 铆mpetu, Sabina le da vueltas a la manivela de un organillo ante la sonrisa abultada de John, al fondo del plano. Luego, ambos se funden en un amistoso 鈥撀u茅 digo amistoso!鈥, en un entra帽able abrazote a mitad del paso cebra del eje central con la Latino por testigo de tan inmensa alegr铆a. Antes de dar inicio al esperp茅ntico episodio, la toma los sorprende tom谩ndose una selfi en el z贸calo. Entra entonces una voz en off tan vehemente como ambos para dar entrada al invitado de lujo.

El formato semeja alg煤n late show gringo; torpemente, por supuesto. La primera pifia es el diminuto escenario donde un ocurrente mont贸 una grader铆a para alojar a una menuda y apretada muchedumbre, supongo que para darle m谩s vivacidad al grotesco espect谩culo.

Entre el impostado aplauso de los paleros, del supuesto fondo del plat贸 鈥揺s imposible que exista un fondo en ese reducto鈥 saltan los conductores. La sonrisa de John ocupa todo el plano. Animoso, el doctor doctor choca su palma con la de alg煤n pobre diablo en la primera fila de dos filas del grader铆o.

Ackerman se mueve con su habitual torpeza ante las c谩maras, torpeza realzada por la experiencia de Berman bajo los reflectores. El contraste entre ambos acent煤a la ridiculez de la impostura. Sin embargo, la dramaturga se nota inc贸moda. Acto seguido, salta una comediante de est谩ndop con un mon贸logo salpicado de maldiciones y tan impostado como el resto del programa, al que acompa帽an las risas forzadas de los asfixiados paleros.

Despu茅s, el plato fuerte, el invitado de lujo. El primero fue Olga S谩nchez. No me detendr茅 aqu铆, sino en el segundo invitado de lujo: Beatriz Guti茅rrez de L贸pez Obrador. Uf. Imperdible. En los momentos iniciales de la conversaci贸n, ella se declara 芦escritora de poes铆a, ante todo禄 y, desde su infinita sapiencia, lanza tambi茅n algo que yo ignoraba: 芦La poes铆a se escribi贸 鈥揻铆jense, j贸venes鈥 se escribi贸 siempre; hasta los tratados m谩s antiguos de Arist贸teles se escribieron en verso, como po茅tica禄. Esto tampoco lo sab铆a Alejandro de Afrodisia, el comentador del Estagirita. Minucias hist贸ricas.

Las ocurrencias propagand铆sticas se siguen en cadena. No s贸lo en este episodio, sino a lo largo de 32 entregas por las que desfilaron Roc铆o Nahle, Gibr谩n Ram铆rez, Arturo Z谩ldivar Taibo Dos o Elena 脕lvarez, quien defendi贸 a la ciencia mejicana de los embates de la ciencia neoliberal.

Para su segundo a帽o, se hicieron ajustes en el plat贸, que se ensanch贸 y oscureci贸. Con el covid encima y paleros m谩s c贸modos y holgados, el primer episodio del segundo tramo se transmiti贸 el 10 de marzo de 2020.

Como anuncio de lo que se les vendr铆a meses despu茅s, Berman y Ackerman ensalzaron al feminismo. 芦驴Crees que va a caer, no solamente el patriarcado, sino tambi茅n, L贸pez Obrador?禄, le pregunt贸 茅l a ella. Con imposturas de iron铆a ambos empiezan a discutir sobre la provocativa pregunta. Concluyen que por supuesto que no, que el presidente es el aliado supremo. Y, a continuaci贸n, la lapidaria afirmaci贸n de Berman: 芦la mayor铆a de los hombres est谩 de parte del feminismo; y eso cambia todo禄.

En el segundo episodio, con el nuevo escenario vac铆o y con un solo uso, Ackerman recibi贸 a Berman llam谩ndola 芦paran贸ica禄 porque ella no lo abraz贸 ni estrech贸 su mano. Para el cuarto episodio, Sabina decidi贸 ya no ir al foro y John volvi贸 a cargar contra ella, v铆a remota: 芦aqu铆 estoy solo [鈥 Sabina se qued贸 en casa, yo soy de los pocos irresponsables trabajando aqu铆 en los medios. [鈥 Nosotros aqu铆 seguimos, esperemos que por mucho tiempo; es muy importante seguir禄. Pero no sigui贸 mucho m谩s. El programa entr贸 en un impasse de cuatro meses y, luego, el precipicio.

Con Berman apertrechada en su casa, Ackerman acapar贸 el micr贸fono y el control del serial. Si uno ve 鈥搉o pretendo torturar a nadie鈥 los programas a partir del regreso el 4 de agosto, constatar谩 el sistem谩tico atropello ejercido por el doctor doctor sobre la escritora. Atropellos motivados por la lealtad ciega de John al presidente L贸pez Obrador. En tres meses, la voz cantante fue la de 茅l.

Las felon铆as del ciego leal Ackerman en los debates iniciales se sucedieron en cascada:

11 de agosto, por si el presidente deber铆a usar o no el cubrebocas con Hugo L贸pez-Gatell como invitado.

25 de agosto, por P铆o L贸pez Obrador (Sabina no se ahorr贸 palabras: 芦por supuesto que es corrupci贸n禄) y por preguntar por la salida de Ackerman de Proceso (茅l afirm贸 que hubo 芦una limpieza ideol贸gica en la revista禄

22 de septiembre, por el desplegado sobre la amenaza a la libertad de expresi贸n (John llam贸 mentirosa a Berman y le record贸 que es parte del consejo editorial de la revista Nexos.)

29 de septiembre, por la marcha del 28 de septiembre (John recibi贸 a Berman pregunt谩ndole s铆 tambi茅n hab铆a ido 芦a golpear polic铆as禄.

13 de octubre, por la cancelaci贸n de los fideicomisos (ya visiblemente molesta, Berman dijo que los ataques de muchos ciegos leales a quienes defend铆an estos mecanismos de financiamiento se parec铆a a la de los s煤bditos de Mao 芦asesinando a todo aquel que sabe leer禄. John le pregunt贸 si comparaba al sumo l铆der con el dictador chino y que si los traidores a la patria la hab铆a convencido ya de apostatar).

27 de octubre, por el fracaso de la estrategia del gobierno contra el covid.

El episodio del 3 de noviembre merece menci贸n aparte. No hay debate inicial entre los conductores. John le da la palabra a Berman quien, ir贸nica, le pide indicaciones sobre qu茅 preguntar y decir al invitado.

Una semana despu茅s, ocurri贸 el m谩s bochornoso de los episodios del esperpento propagand铆stico. Ante un Esteban Moctezuma protegido por su cubrebocas, John decidi贸 ignorar a Berman. Desde su casa, ella introdujo el programa y se dirigi贸 a Ackerman para arrancar su acostumbrada discusi贸n sobre la violencia policial contra manifestantes en Canc煤n. Berman le pregunta directamente qu茅 piensa de la dispersi贸n violenta y, 茅l, en alarde de pataner铆a, se dirige al secretario para preguntarle por el regreso a clases. Moctezuma y John charlan ante una Berman inexistente. Ella interviene minutos despu茅s con lo que ya sabemos todos.

En la presentaci贸n del serial, en el primer episodio, Berman le dijo a John: 芦Hay que decir que en este espacio vamos a hablar de todo, sin ninguna censura, sin ninguna prudencia [sic]; vamos a hacer una explosi贸n de pensamientos sin ning煤n otro l铆mite que el que nos imponga nuestra inteligencia禄. El l铆mite fue la lealtad ciega a la que no se someti贸 Berman.

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