La oportunidad que te dan los cincuenta

Si yo te dijera que te vas a enamorar como nunca a los 50’s ¿lo creerías?

Si yo te dijera que vas a sentirte mas libre que nunca a los 50’s, y que va empezar lo mejor de la vida a esta edad, ¿me lo creerías?

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Yo quizá no.

¿Pues qué crees? La vida puede darte una gran sorpresa.

Resulta que si el camino ha sido arduo o te lo has hecho así, por historia, por heridas, por creencias, por inmadurez, por edad, por ser profundo o demasiado sensible, especial o neuras, si has tenido dolores profundos, de esos que sentiste que te morías, entonces tuviste que haber hecho una chambotota.

Resucitar, reincorporarte a la vida, reinventarte, replantearte, reencontrarte y todos los re’s; desde terapias tradicionales hasta las holísticas y espirituales, sacaste al chamán que todos traemos dentro e hiciste la limpia ancestral del linaje, abuelos, padres, y seguiste con la limpia a partir de que naciste, de lo que te fuiste colgando creyendo que era tuyo porque lo hiciste tuyo.

Ya que lo tenias aparentemente TODO ¡Madres! resulta que eso ya no te gusta, ni te acomoda, ni es lo que creías, menos lo que querías y ya no te sirve.

Te invade un vacío inmenso, necesitas empezar la búsqueda de tu nuevo YO, tapar ese hoyo en la panza de angustia e incertidumbre, ese hámster en la cabeza que da vueltas como loco y ese cuerpo que duele porque la manifestación de la carga ya es insostenible, entonces, la espalda, las rodillas, la panza, los hombros, el cuello, empiezan avisar que nos atendemos sí o sí.

Atender el dolor físico, nunca va a ser suficiente si no te vas a la raíz emocional del asunto y es ahí cuando empiezas a hacer consciencia de que ignoraste y pasaste por alto miles de avisos y señales.

Este trabajo de limpieza puede durar años. Seguramente estarás con un poco más de conocimiento de todos los No’s, que has utilizado y tal vez sepas mejor quien eres por descartado.

Estarás mucho más cerca de ser la persona que más se guste a sí misma y se quiera del mundo, claro, si le has echado actitud, sí te has despojado de poses y cambiado de paradigma, sí has decidido darlo todo porque ya no hay nada que perder, porque te perdiste y aquí estas.

Porque decidiste entregarte completo, pensamientos, sentimientos, deseos y pasiones, porque te desnudaste de cuerpo y alma ante la vida y te dejaste ir, fluir, disfrutar, amar, gozar, sentir, reír, morir y revivir como nunca antes.

Es por eso que te digo que a los cincuenta estás viviendo una segunda juventud pero con un regalazo: el de la experiencia y la conciencia que solo los pudiste obtener por el camino recorrido con buena actitud.

¡Increíble, la vida te da una segunda oportunidad!

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