La vida en Vespa: el tráfico y la sensación de triunfo

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Foto: Twitter Vespa

Cierto que cuando uno es automovilista deprecia y detesta a los motociclistas. Particularmente a los de las pizzas y las farmacias. Son una especie de moscas urbanas que parecen en cualquier lado de repente ante tus ojos y tienes que maniobrar rápidamente para que no se de un accidente. Son una amenaza. Ahora que tengo mi Vespa me siguen pareciendo una plaga pero entiendo también que un buen porcentaje del odio de los automovilistas es por la movilidad que se tiene en la moto.

Nada como subirte en la Vespa en la CDMX a temprana hora de la mañana cuando el periférico está completamente detenido y tienes la certeza de que vas a llegar al lugar en que tienes la cita en a la hora que lo planeaste. Un automovilista no puede tener esa satisfacción salvo en fin de semana y no siempre.

Una de las enormes ventajas de la Vespa es que he recuperado el control de mi tiempo. Sé cuánto tiempo hago a cada lugar y al llegar no batallo para estacionarme. Si hay parquímetros, hay lugar para motos y gratis, lo de menos es buscar un estacionamiento para dejarla. Poder planear el día es algo que en las grandes ciudades es casi imposible por el tiempo que toman los traslados, situación que casi desparece con la moto. Uno puede salir tranquilo de la casa seguro de que llega a su desayuno o de la oficina seguro de que llega a su cita.

Imagine el lector: el periférico parado en sus tres carriles. Es un estacionamiento gigantesco. Usted entra en su motoneta y va a 40km/h sin parar, nada lo detiene y no necesita ir partiéndose la madre. Tranquilo rebasa a todos con precaución y con una sensación de euforia total, una emoción increíble de dejar a todos atrás, y uno sabe que lo ven con envidia, con rencor. Ellos parados, estancados, algunos desesperados, hartos y uno a toda madre desplazándose sin problema. Es una perfecta analogía de las injusticias de la vida. Pero hay que decirlo: sí hay una clara sensación de triunfo sobre el desorden de la metrópoli, sobre los automovilistas atascados, sobre las distancias enormes de la ciudad y, sobre todo, del control del tiempo propio. Saber que harás veinte minutos en lugar de una hora, brinda tranquilidad mental y sobre todo, eso de rebasar a todos te brinda la maravillosa sensación de que en algo en la vida has triunfado, que aunque sea en esa pequeña cosa, gracias a la Vespa has dejado de ser un loser total.

@juanizavala

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