Nerd rebelde

Oxímoron
Foto: Naji Habib from Pixabay

Voy a sonar como una súper nerd maestra de Literatura, pero no hay de otra; se trabaja con lo que se tiene. Un oxímoron se define como una figura literaria que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión que genera un tercer concepto. Por ejemplo: luz oscura o vida muerta.

Creo que en algún momento todos hemos “utilizado” los oxímoron en un texto escrito. Quizá sin saber que estamos echando mano de una figura literaria, tal vez sólo para salir del paso y entregar un poema rollero a la maestra de Español o posiblemente en un arrebato de enamoramiento que termina en una carta cursi a la amada.

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De lo que estoy casi segura es que todos hemos “vivido” los oxímoron en carne propia y cuando digo “carne propia” no es metafórico, es precisamente en el placer dolor que sentimos, por ejemplo, al arrancarnos una costrita seca de alguna parte del cuerpo. La fascinación que produce rascar las capas y capas de piel dura para volver a abrir la heridacubierta de sangre. 

Ahora que si lo escatológico no es lo tuyo, no dudo que hayas tenido un momento de sufrimiento gozoso si eres un gran deportista que después de correr varios kilómetrosacabas con los pies destrozados, algunas ampollas a punto de reventar y el deleite de haber exprimido tu cuerpo al máximo. 

Con los artistas, me imagino, sucede lo mismo. Pienso en un guitarrista que en el momento del éxtasis de la tocada haya dejado alguna uña en el camino con la satisfacción de saber que tiene una tortura gustosaNi hablar de la bailarina que deshace, literalmente, las puntas de sus pies con tal de alcanzar la perfección ansiada de su profesión. 

La cotidianeidad, entonces, está llena de oxímoron. En mi caso, al menos, convivo con varios día a día. Uno de mis demonios es la disciplina caótica que es ya un viejo y conocido fantasma. Por un lado me jala una obsesión al orden y al control y por el otro una despreocupación natural a la cual me inclino en cuanto a lo que se refiere a respetar horarios. Ecuación que da como resultado un desmadre organizado (el cual me funciona muy bien o muy mal, según la situación). 

Recuerdo más de una vez haber sentido un placer culposo en la infancia al hacer algo prohibido, como asaltar el escondite secreto de dulces de mi hermano, sabiendo que no habían posibilidades de que me descubrirían pero aún así la sensación de culpa que me invadía era deliciosa. 

Ahora mismo experimento otro de mis oxímoron favoritos: La taquicardia rica, esta que siento cada vez que me siento a escribir y que con cada tecla que toco pas-pas-pas palpita rápido mi corazón, mi pulso se acelera y me invade la euforia tormentosa que se siente en todo acto de creación.

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