Nueva normalidad

Nueva normalidad
Foto: Twitter José Ramón Cossío D.

No sabemos a ciencia cierta, todavía al día de hoy, cómo se comportará la “nueva normalidad”,  como serán las cosas después de que se levante la cuarentena en el mundo entero, en especial en nuestro país y en nuestra ciudad.

La frase misma “nueva normalidad” me resulta extraña y suena a ironía. Muchos llevamos –los más ordenados- casi 60 días de encierro, hemos dejado de visitar a parientes y amigos, no hemos realizado celebraciones de cumpleaños, santos y días de todas las profesiones, que por cierto, en México diario hay una actividad profesional que celebrar, pretexto para darle de patadas al hígado.

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He visto en las noticias, que hay muchos desordenados, quienes no creen que exista el COVID-19, andan en la calle sin tapa bocas, realizan manifestaciones por cualquier motivo, ayer por la noche daban la noticia que ya había venta de cerveza en Sinaloa, largas filas sin la sana distancia, muchos sin las medidas de protección, filas hasta de tres horas, todo por obtener cuatro “sixs” del vital líquido de cebada, sin importar que pudieran ser contagiados o contagiar a alguna persona.

En Ecatepec, la policía varias veces, ha tenido de intervenir para dispersar más de 200 personas en promedio asistiendo a eventos de música, alcohol y cercanía, por decirlo de alguna manera, en Acapulco por su parte,  según me cuenta mi amigo Patricio que vive por allá, el reventón, los abrazos y el alcohol no ha parado, la sana distancia no existe, más bien el arrimón sigue presente.

Les cuento que a veces me he dado unas escapadas a realizar una carrerita a un parque cercano de mi casa, he sentido una sensación de culpa, cosa más extraña, ya que antes del virus me sentía culpable de no ir al gimnasio para hacer algo de ejercicio, las únicas escapadas que no me siento culpable, es para ir al supermercado por los alimentos y enseres para el hogar. 

Por cierto, dentro de la nueva disciplina en los supermercados, hay que hacer larga cola para tomar un carrito, larga cola para pagar en las cajas, no falta quién o quienes se quieren pasar de listos para no hacer cola, todos tenemos prisa, queremos ser atendidos lo más rápidos posible, pero tenemos que ir acostumbrándonos a esta nueva realidad, no hay de otra.

En mi casa, tengo a mi hija mayor trabajando en “home office”, la siguiente hija ha tenido que ir a trabajar, con las debidas protecciones, su empresa no ha suspendido el trabajo presencial, mi hijo menor perdió su trabajo por efectos de la 4T, teniendo que buscar trabajo, sin mucha esperanza por el gran desempleo que se ha presentado y la suspensión de actividades.

Es muy interesante, el gran salto que ha dado la tecnología en estos días de encierro, leía un dato que se ha incrementado en más de un 40%,  el uso de zoom, video llamadas y redes sociales, para el interactuar de las personas en cuarentena, la llamada por teléfono, casi en desuso, ha ido para arriba, no se ha aplanado la curva, en lo personal, además de los grupos de Watts, he tratado de llamar por teléfono a amigos y conocidos, la mayoría contesta las llamadas, todos tenemos mucho tiempo libre.

El gran drama que se me ha presentado, son la fallas en el internet, llamadas a Telmex, visitas a las oficinas cercanas, súplicas para revisión del servicio, tres días sin internet, sin noticias, sin Netflix, ya llévame dios mío, pensaba, hay saturación de uso de esta tecnología en todas las compañías. 

Mientras no exista una vacuna probada, aprobada y accesible a todo el mundo, el virus seguirá cobrando víctimas, las cosas no podrán ser iguales que antes,algunas de las reglas que se han planteado como extraordinarias seguirán vigentes. 

Seguiremos usando tapabocas, usando gel anti bacterial, lavando las manos veinte veces al día,  guardando distancia, evitando aglomeraciones. Habrá menos libertades, menos movimiento, menos integración, pero es la nueva realidad, que será cuando menos de dos años.

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