Origen es destino

Desigualdad
Foto: Twitter Cesar Huertas


“Origen es destino”; sin duda una frase clasista, terrible y lapidaria, que pretende explicar y justificar a gran velocidad el por qué cada uno se encuentra en donde está y actúa como lo hace. Yo la he utilizado para propinar un figurado derechazo a quien a mi juicio rebasa los linderos de los buenos modales y formas, haciendo un comentario o intentando gastar una broma que rebasa el mal gusto para adentrarse de lleno en los terrenos de la guarrería. Si el destinatario del golpe tiene antecedentes que lo relacionen con un nivel educativo o intelectual apenas por encima de la línea de flotación, le calará. De eso se trata.

Esto viene medianamente a cuento tras que leyera un estudio sobre movilidad social, producto de la investigación del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, del que supe tras escuchar una entrevista en radio a su Director Ejecutivo, la que me motivó a consultar sobre el tema una vez que llegué a casa y leí los resultados del trabajo desarrollado.

- Publicidad -

Adentrarse en el sombrío panorama de la movilidad social en México, entendida como los cambios que experimentan las personas en su condición socio económica, sirve de mucho para entender otros problemas como la pobreza y la desigualdad, así como a validar la pertinencia de preguntas como ¿qué tanto el origen de las personas determina su futuro?, ¿basta con el talento y esfuerzo para salir adelante?, ¿la pobreza se perpetúa de generación en generación? o ¿la desigualdad es producto del mérito o existen elementos estructurales que la fomentan? Impulsar la movilidad social permite a un país o región aprovechar mejor el capital humano, lo que al contrario genera la cancelación del progreso para grupos y personas, así como un terrible desperdicio de talento.

Para no perderme de las pretensiones que persigo al escribir, iré al grano en cuanto a los resultados de la investigación. Si imagináramos que nuestro país es un edificio de 5 pisos, en donde el 1º corresponde al nivel económico más bajo, tendríamos que 74 de cada 100 mexicanos que nacen en la base de ese imaginario inmueble no lograrán superar su condición de pobreza. Si analizamos la región centro y sur del país, serán 85 de cada 100 personas de origen muy pobre quienes no consigan abandonar ese estrato durante toda su vida. Estas cifras, de por sí aterradoras, se agravan cuando las del objeto de estudio son mujeres, y peor todavía cuando los involucrados son personas con un tono de piel más oscuro. Está cañón. Con todo y su aparente vanguardismo, es la Ciudad de México la más discriminante en la relación pigmentación – movilidad, con todo y que sea la parte del país en donde mayor movilidad social hay para quienes son chilangos de nacimiento, que no para los que arriban en busca de una mejor calidad de vida. 

Reconociendo que la movilidad social se da en sentido ascendente y descendente, justamente es en la capital donde 69 de cada 100 personas que nacen en hogares del 5º piso se mantendrán ahí el resto de sus vidas. Bien por ellos. Me precio de tener amigos de todas las categorías: los que se mantienen arriba, los que cayeron al sótano sin paracaídas, los que ascendieron, así como los que continúan en el 1er piso y que bien pudieran pedir prestada aquella frase a Groucho Marx: “yo, que habiendo empezado desde abajo, llegué a alcanzar las más altas cimas de la miseria”. 

Algunos investigadores del tema han establecido que es a través de la educación como se cambia el paradigma de “origen es destino”. En verdad no lo creo, o solo a medias. ¿De qué educación hablamos? ¿de la que se imparte en dónde? Un artículo de un docente de la Universidad Iberomexicana de Hidalgo, señala que mientras en 1989 existían 23 universidades privadas en el país, en la actualidad la cifra supera las 2 mil 500. ¿Los egresados de estas escuelas de nueva creación han salido y ayudado a emerger a sus familias de la pobreza? ¿lo han hecho las nuevas universidades públicas? Creo que no. Y es que si hemos de dar crédito a Roderic Ai Camp en su texto “Mexico´s leaders, their education and recruitment”, los grupos en el poder público y empresarial guardan como vínculo común a sus universidades, siendo ellas su centro natural de reclutamiento. Y entre las privadas, esas universidades son la Ibero, el ITAM, el Tec de Monterrey, la Anáhuac, la UDLA, la ELD, la UP…. ni la “Mártires de la Reforma Energética”, ni la Autónoma de la Ciudad de México y mucho menos la “Forjadores de la Esperanza”. 

Se escucha fatal, pero tristemente es así. En este contexto y si damos algo de validez a lo expresado, quienes con dificultades nos mantenemos en los niveles intermedios, como los que están en el de arriba, tendremos que hacer ahora más que nunca cierto ese pensamiento que escuchamos de padres y abuelos, en el sentido que la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es una “buena” educación, como sinónimo de la que se imparta en una universidad de “prestigio”, no obstante lo mucho que cuesten, si es que los chamacos no ingresan por las razones que sea a las connotadas instituciones de educación pública, las que en verdad son muy buenas y representan efectivamente una opción de cambio de vida, como son los casos de la UNAM, el Politécnico, la UdeG, la UANL y la BUAP. Aunque claro, en ellas la capacidad de matriculación es muy limitada respecto de la oferta, con lo que terminarán ingresando alumnos que no provienen del piso más bajo del edificio.

Mucho se habla, sobre todo en los terrenos de la autoayuda, que todos tendríamos que sentirnos triunfadores tan solo por haber nacido, si tomamos en cuenta que entre millones de espermatozoides que pudieron fecundar el óvulo fue aquél en el que viajábamos el único que lo consiguió (está con calzador el pichurriento elemento motivacional, pero bueno). Ok, tras revisar los resultados del estudio que acabo de comentar, saltan a la luz dos conclusiones evidentes: por un lado, todos tenemos mucho que hacer para que en nuestro país se genere una igualdad de oportunidades, algo así como un “piso parejo” para todos, pues de lo contrario ese determinismo social que nos aqueja seguirá manteniendo a millones en la postración. Por otra parte, hemos de reconocer que la verdadera buena fortuna para alguien que vive en México, descansa en la ubicación exacta a nivel de ciudad,municipio, colonia, manzana y recámara donde ese espermatozoide produjo la fecundación. De ahí vamos de gane, o de pierde. Shakespeare decía que “el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos”. El drama de millones en México es que les salió “pachuca”.

Te puede interesar: Manteniendo el buen humor