Segundas oportunidades

Reunión mamás
Foto: Kelsey Chance on Unsplash

Los amigos se hacen en la infancia, cuando más en la juventud. Eso fue lo que oí en mi casa. Hice buenos amigos y los conservé lo mejor que pude. Aunque irremediablemente en el camino comencé a cantar la de -de los 5 que tenía ya nomás me quedan 4, 4, 4-.

Por decisión propia nunca he trabajado en una oficina, ni codo a codo con ningún equipo. Al tiempo que se acabó mi escolaridad, terminó la posibilidad de tener nuevos amiguis producto de la convivencia diaria… Hasta que mis hijos entraron a la escuela. 

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Siempre he pensado que la construcción de relaciones definitivas es bastante sutil, pasa poco a poco, y cuando menos te das cuenta, estás completamente adentro.

Así surgieron un montón de nuevas amigas, madres de los compañeritos de mis hijos. Inicialmente nos unía el resistir la fiesta infantil juntas, compartir toallas húmedas y healthy snacks.

Pasaron los años y nos unían los festivalitos. Para mí, esos eran días de fiesta. Primero porque siempre me produjo una alegría con niveles de embolia ver a mis saraguatos hacer sus gracias, saberlos sanos y contentos, saberme viva y poder ver a color como evolucionaban, y luego porque esos días de festivalito, también eran días para estar con las amigas, apartarnos un lugar, cotorrear un poco antes del chou, pasarnos los kleenex, aplaudirle al tuyo, al mío, al nuestro.

Siguen pasando los años y ahora esos que se conocieron a los 2 y 3 años son adolescentes, para ellos empieza la prepa y para nosotras empiezan los temas más cabrones que bonitos. Ya no somos convocadas a ninguna fiesta, ahora nosotras nos organizamos las Reus para el catch up. En vez de toallitas húmedas, alimentación y disfraces, hablamos más como de sexo, drogas y alcohol.

Hay muchos tipos de amigos, los de la infancia, de toda la vida, del área profesional. Pero los amigos que hacen en el camino de la crianza tienen un no sé qué, que quésé yo. Te hermanas en el desarrollo, sientes una familia extendida, tu hijo pasa mucho tiempo en otras casas, con otros papás. Y lo mismo cuando una recibe a los amigos de los hijos. Los conoces. Se hace un batido y ya no queda tan claro si las mamás son amigas porque sus hijos lo fueron, o los hijos serán amigos porque sus madres lo siguen siendo.

La maternidad te da beneficios añadidos que probablemente no tenías contemplados cuando la prueba de embarazo salió positiva… nuevas amigas.

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