Sin nubes de humo a la vista

Cortina de humo
Foto: Jaroslav Devia on Unsplash

Tratando de echar del poder a Isabel I de Inglaterra, Felipe II de España planeó un aguerrido ataque a los británicos hacia finales del siglo XVI, utilizando la tremenda flota que se mandó construir, conocida por los ingleses como la “Armada Invencible” y bautizada bobalicónamente por los peninsulares como la “Grande y Felicísima Armada”. Esta poderosa fuerza, conformada por 130 barcos, transportadores de cerca de 2 mil 500 cañones y casi 30 mil combatientes entre infantes, marinos y caballeros, sería derrotada por las huestes inglesas conducidas por Francis Drake y John Hawkins (piratas que tuvieran épicas refriegas hasta en costas mexicanas), a quienes se aliaron unas condiciones meteorológicas turbulentas que a las primeras de cambio borraron una tercera parte de la flota española. Tras morir María I sin haber dado descendencia a Felipe II, el viudo había puesto sus ojos sobre Isabel I, hermana de la difunta, quien orgullosa rechazó al monarca conocido como “El Prudente”, en lo que pareció ser un mal chiste; a nadie le gusta ser plato de segunda mesa. Así las cosas, adelantándose al empresario Zhenil Ye Gon, al no querer “coopelal” la cuñada, Felipe quiso darle “cuello”.

Visto rápidamente y con una buena dosis de frivolidad, pudiera ser que el Rey de España se nos haya ardido con el revés que le propinaron en su pretensión matrimonial, pero la mera verdad es que como tantas cosas de aquella época los intereses monárquicos tenían un origen estrictamente geopolítico; nada sentimental o de piel. El tema y la trama habrán sido el deleite de las crónicas de color rosa.

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El pasaje lo traigo a colación en un refrito de mis clases de historia cuando estudié en España, en donde algo que me sigue llamando poderosamente la atención son los casi tres meses que tardó Felipe II en enterarse que le habían puesto en la madre a sus barquitos junto con todo lo que sobre de ellos flotó. En verdad increíble si tomamos en cuenta que los sucesos tuvieron verificativo en el Canal de la Mancha y el Mar del Norte, y no por litorales asiáticos situados en casa de la Conchinchina.

El contraste es abrumador cuando recordamos cómo todos vimos en directo y a todo color los ataques a las Torres Gemelas o hemos atestiguado cualquiera de los despliegues bélicos norteamericanos contra blancos terroristas en medio oriente. Como si se tratara de un video juego, seguimos la transmisión de satélites que nos muestran bombardeos a vehículos militares, soldados huyendo o cayendo en desigual combate, y hasta al perro callejero que escogió un mal momento para tirarse de panza a los enemigos de Trump.

De prácticamente todo lo importante que ocurre en el mundo nos enteramos, aún con los sesgos que existen tratándose de información nacional, la que proveerla o explicarla puede provocar el cansancio de un Procurador o meter en enredos a un Fiscal si de aclarar el asesinato del candidato a la Presidencia se trata, enseñándonos con animaciones al “clavadista”, al “bloqueador”, al que da un “empujón estratégico”, y así …… todo para al poco tiempo volver a la teoría del asesino solitario, donde seguimos estacionados.

¿Por qué si todo o prácticamente todo lo sabemos en tiempo cercano al real, muchos insisten en leer en cualquier pronunciamiento tenido como frívolo o simplón un distractor o una nube de humo para pasar una “bola baja” a la opinión pública? Nos vamos a enterar de lo que sea, y cada uno, solo o con el auxilio de los supuestos expertos, asumirá una posición o formará su criterio, para lo cual evidentemente influirán sus creencias o preferencias políticas.

¿Somos una sociedad tan estúpida que en estos tiempos requieren distraernos con un truco ejecutado con la mano izquierda, mientras con la derecha nos roban la cartera? Creerlo así le adjudica a quien está en el estrado un poder e inteligencia superior a los que realmente tiene, y a los demás nos coloca apenas un punto adelante del retraso mental. El mundo que vivimos no solo es del género masculino, si es que le damos validez a estudios meta científicos (elaborados por mujeres) que coinciden con la creencia popular, en donde se afirma que los hombres no podemos concentrarnos en más de una actividad a la vez. La sociedad global sí que puede estar y está atenta en distintos grados a más de diez temas de interés público, pues los problemas que enfrenta y sus posibles soluciones son un caleidoscopio dinámico.Nadie sigue el desarrollo de un solo asunto destacable y nada más, lo que va a contrapelo a como son las cosas en el mundo contemporáneo

Tal vez el verdadero problema es no saber dar a cada pronunciamiento su justa dimensión y su debida importancia. ¿Parece bobo un sorteo?; muy bien, que se diga, que se exponga el razonamiento y se pase rápido a otra cosa. El quid de todo esto lo está constituyendo el no tener un filtro que distinga lo relevante de lo zonzo, y en aras de despedazar al emisor se dediquen días y días a roer la nota. No es que alguien busque distraernos, es que a muchos se les va la vida mordiendo huesos con poca carne …. y tal vez en eso sí haya una intención de quien los aventó; que a fuerza de hacer que exhiban sus pasiones desbordadas, hagan que quienes leen o escuchan a los “líderes de opinión” ya no alcancen a reconocer cuando algo importa realmente.

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