Tener cincuenta

Foto: Pixabay

Te das cuenta de que tienes cincuenta en algún día posterior al día de tu cumpleaños. Ese día te festejas o te festeja tu familia. En algunos casos te hacen un video en que todos aplauden tus escasos logros en una vida que a muchos les parece patética. Entre tus logros está haberte casado con fulanita que es una mujer de primera y que gracias a ella han sobrevivido tantos años. Sabes que el comentario generalizado es “pobre fulana aguantar a alcohólico bueno para nada tantos años. Es una santa.”

Ves llegar a tus amigos, avejentados alguno ya pasaron por el hospital a alguna cosa seria. La panza, los lentes para ver de cerca que se prestan unos a otros, los mismos chistes las mismas anécdotas de siempre. Pero se te olvida y te empedas para sentir que te aceptan como eres porque eso es lo que se dicen siempre los amigos “te acepto como eres”. Una especie de juramento que se carga desde la preparatoria al cual están obligados todos.

- Publicidad -

Ves llegar a tu familia. Tu mamá murió hace un año, tu papá casi no puede caminar y necesita enfermera habla poco. Tus dos hermanas llegan con sus hijos grandes ya, casado el sobrino mayor. Ambas divorciadas y no encajaron de nuevo. Sientes algo de aprehensión al verlos a todos juntos, una suerte de hueco en el estómago. Pero te empedas, eso es lo que has hecho muy bien los últimos treinta y cinco años: empedar. Tu mujer parece tolerarte más tomado porque te duermes, no así cuando quieres platicar o andas de mal humor, o peor aún, con algunas copas se te ocurre ponerte cachondo y le desatas una mezcla de irritación y asco. Y tus hijos ya superaron la pena ajena de verte así enfrente de alguien más y ya nomás sueltan algo de desprecio en pequeñas dosis que tú ya también manejas con cierta tranquilidad.

La pasas bien los días después. Tienes buen ambiente familiar después de todo. Que la familia de tu mujer tenga dinero y te echaran la mano en todo momento es más bien un gesto de solidaridad familiar que mucha gente confunde con ser un mantenido. Son prejuicios ya muy arraigados en la sociedad que no te compete a ti cambiar. Bien a bien no sabes por qué te compraste a crédito un coche nuevo ¿Para estrenar edad, para mejorar la apariencia? En fin no es momento de fatigarse con esas preguntas. El sicólogo te ha dicho que no tomes caminos que pueden llevar al desánimo porque de ahí se cae con facilidad, en tu caso en la depresión, y tu mismo fuiste el que dijiste que te quitara los ansiolíticos antes de llegar a los cincuenta porque querías “llegar completo”. También por eso cancelaste tus terapias, para sentirte completo.

Pero pasan los días y te sientes mal. Retomas la terapia y a la pregunta de cómo te has sentido hace un resumen de pequeñas calamidades que te han arrojado el consultorio. Todo bien, dices, pero me lastimé el otro día corriendo y eso no me había pasado. Tengo muchas ganas de hacer un check up otra vez. Siento que mi papá se va a morir y no sé cómo me voy a sentir con eso . Siempre he dependido de él. Ya lo hemos hablado. También traigo algo de hueva todo el día. Un amigo dice que puede ser cansancio crónico pero creo que podría ser depresión, no ´se por qué le dicen así algunos. No tengo apetito sexual ni de porno ni de nada y creo que realmente tengo pocos logros en la vida y ya no hay tiempo de tener más o por lo menos es mi caso. Si fuera Riobóo, o Jiménez Espriú podría esperar hasta las ochenta para ser reconocido pero ni siquiera voté por el peje. Siento que de eso se van a tratar los cincuenta ¿o no doc? Así que recétame de nuevo las pastillas por favor.

Te puede interesar:

Manual de Supervivencia: Sobrevivir en las redes