Lo que la izquierda ya pensó bien

Peje No tiene ciencia
Foto: Twitter Sin Embargo MX

Hubo una época en la que la izquierda tenía principios. O al menos en que navegaba por la vida política sirviéndose de ellos. A grandes rasgos, lo normal: quesque luchar por la democratización del país. Uno pensaba que era gente de altas aspiraciones y elevadísimos principios morales, unos demócratas de tiempo completo a los que el pueblo mezquino les había negado la posibilidad de gobernar. Luego sucedió el 2018 y poco a poco hemos descubierto que la democracia y sus instituciones les gustaban para acceder al poder y que, más que cambiar, había que consolidar las instituciones, prácticas y personajes contra los que llevaban la vida entera batallando al descubrir que sirven muy bien al poder, sobre todo cuando se ejerce sin escrúpulos. En Sobrevivientes repasamos las cosas que hoy no le dan tanto asco como antes a la izquierda comandada—o, más bien, secuestrada—por AMLO:

1. La militarización de la seguridad pública. Ah, las épocas en que se desgañitaban contra la militarización de Calderón quedaron atrás. Hoy policías se hicieron militares y militares policías contra su voluntad con un gafete que dice “GN” que, vistos los resultados y el sano ambiente que priva en las corporaciones de la seguridad nacional, sospechamos significa “Gracias, No”.

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2. La Partida Secreta del Presidente. La diferencia es que ahora se le regala a la gente que trae ganas de votar por Morena. No como El Innombrable que se la llevó a Suiza.

3. Mezclar religión y política. Hoy tenemos pastores que rezan todos los días en Palacio Nacional y a evangélicos que andan repartiendo la palabra del gordo Alfonso Reyes en los ratos libres que les deja la pederastia.

4. El principio de no reelección. ¿Qué tanto es tantito? Es evidente que por fin hemos llegado al cenit de la felicidad del pueblo. El pueblo está muy contento, ¿para qué moverle? Antes porque no habían llegado los meros buenos. Pero ahora, ¿para qué? No vaiga ser que otra vez vuelvan los mafiosos.

5. La autonomía universitaria. No lo sabíamos, pero después de tanto luchar por ella cuando fueron jóvenes, resultó ser un terminajo neoliberal que sirve de pretexto fifí para dejar gente sin estudiar. Ya encarrerado el ratón, también se abolirá todo tipo de examen porque la única forma efectiva y legítima de evaluar la sabiduría del pueblo es cuando vota repetidamente por Morena.

6. Manuel Velasco. El Güero era muy malo cuando era el sinvergüenza de los adversarios. Sólo era cosa de hacerlo el pillo de la casa. La izquierda descubrió que el Güero tenía unos votos que ofrecer por la módica cantidad de ser gobernador-senador-gobernador-senador y dejarlo sacar tranquilamente sus ahorritos de Chiapas en un avión privado.

7. El Partido Verde Ecologista de México. Estos patriotas, que siempre llegan a buen puerto por su habilidad de navegar al viento, hoy están dispuestos a venderle caro su amor a los buenos. Innovaron en la mercadería de las franquicias políticas y la pusieron al servicio de la M mayúscula: no México sino Morena.

8. El acarreo. Los priistas acarreaban gente para vitorear al Señor presidente. Morena sólo les da “apoyos” en forma de lonches para que no se desmayen entre la calor y el arrebato que siempre causa observar al Líder y sus encendidas arengas llenas de amor patrio.

9. Enrique Peña Nieto. “En el 2012 nos robó la presidencia, pero en el 2018 nos la regaló y sólo nos cobró lo que ya se había llevado”.

10. Televisa y Emilio Azcárraga. El hijo del Tigre no salió pintito. Ya se agarraron el modo y hasta les presta el Estadio Azteca para sus pachangas a cambio de realmente nada: inventarle una carrera de comentócratas a Attolini, a Gibrán, a Hernán y a otros oscuros e irrelevantes personajes del Twitter en sus noticiarios estelares.

11. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Hace 25 años lo tenían por la encarnación del demonio neoliberal. Hoy están dispuestos a defenderlo madreando migrantes y siendo el muro de Trump en forma de fila india de militares tapando el Suchiate.

12. El nepotismo. El plan de la izquierda es que en 2024 México se parezca al que dejó José López Portillo en 1982 y vamos requetebién para lograrlo en tiempo récord; pero tampoco es tan burda como para poner a Andy o a alguno de los hijos menos favorecidos de Subsecretarios como hizo Jolopo con su hijo José Ramón, aunque tenga AMLO uno que se llame idéntico y sin duda de las mismas luces. No son ambiciosos vulgares y menos mensos. Ellos operan los dineros y contratos de Morena, tras bambalinas y sin crédito alguno, por convicción, porque comparten el ímpetu patriota de su padre y líder.

13. Las asignaciones directas. La izquierda descubrió que no son un esquema de corrupción como pensaban, sino precisamente lo contrario: una forma de erradicar la corrupción que les permite darle jugosos contratos a sus compadres, que nunca han sido unos rateros, sin que por ahí se les cuele cualquier alguien con malas mañas.

14. El Ejército Mexicano. AMLO dice que, si por él fuera, desaparecería al Ejército. Pero mientras tanto, ya los puso a hacer desde un aeropuerto hasta desarrollos inmobiliarios en Santa Fe. Se espera que próximamente los ponga a vender Avon al pueblo a precios preferenciales.

15. Manuel Bartlett. Si por este hombre comenzó todo, ni modo de no recompensarlo. Si sus mañas fueron las que impulsaron la consolidación de la lucha de la izquierda, ni modo de no hacerlo de casa. Ningún coyote electoral debe quedar suelto.

En una próxima entrega platicaremos de las ideas e instituciones por las que la izquierda luchaba con pasión encendida y que hoy le estorban mucho en su loca carrera por consolidar su dictadura, perdón, la felicidad eterna felicidad del pueblo.

@Bvlxp