Soy la dueña

Sanjuana Martínez
Foto: Twitter La Voz de San Luis
Profesor Doval

«A veces, cuando las mujeres llegan al poder,
cometen los mismos delitos que los hombres.»

Sanjuana Martínez
5 de diciembre de 2014

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La soberbia, la vanidad y la arrogancia no son buenas consejeras si se trata de buscar la verdad, que, en principio, es la labor primordial del periodista. Esta triada terrible no sólo aviva prejuicios y nubla la visión, sino que facilita la victimización de quien intenta dar con la verdad. En el periodismo, la protagonista debe ser la realidad, no el periodista que la devela.

El otro día, Julio Hernández le preguntó a Sanjuana Martínez si en estos meses al frente de Notimex había algo de lo que se arrepintiese. «Nada», respondió tajante. Y, luego, aseguró: «Hasta hace cuatro meses era una extraordinaria periodista».

Hernández le preguntó también por qué había tantos ataques contra ella como directora de un medio estatal mejicano. La respuesta de Martínez no tiene desperdicio y puede ser sintetizada en tres puntos relevantes.

  1. La mafia. A pesar de saber que había una mafia dentro de la agencia, Martínez eligió combatirla. «Yo me estoy enfrentando a una mafia que no en todos los medios públicos existe».
  2. La envidia que provoca. Por primera vez Notimex está dirigida por una periodista nata (sic). Hernández la corrigió: «estuvieron Pablo Hiriart, Raymundo Riva Palacio, Alejandro Ramos». Martínez se escudó y dijo que ella era periodista de calle, reportera de a devis.
  3. La misoginia. En un giro argumentativo previsible, soltó: «también tiene que ver con la misoginia y el machismo; hay un componente de género importante». La atacan por ser mujer.

Me parece que Sanjuana Martínez no es la más indicada para dirigir Notimex. Además de su egocentrismo, encuentro otra razón. Ella marca el ritmo informativo de Notimex a partir de sus filias y fobias. Pongo por caso la cobertura que la agencia hizo de una presentación de un libro de Héctor de Mauléon. Si una exnovia despechada de De Mauléon la hubiese escrito, la nota habría sido más clemente. Tres días después, Notimex publicó una noticia en la que se compara al colega De Mauleón con el PRI. La cosa es que Sanjuana Martínez odia a De Mauleón, a quien calificó de «golpeador profesional», «cobarde», «mezquino» y «miserable».

En un país como Méjico, que «se ha convertido en el país más peligroso de América Latina para ejercer el periodismo. Cada 26 horas se agrede a un medio de comunicación o a un periodista en Méjico. Los periodistas en Méjico trabajamos en la indefensión absoluta: no hay ningún tipo de protección», que a una periodista no le tiemble el pulso para acusar a un colega de cobarde y mezquino es muy grave. Pero es comprensible. Porque Martínez sólo sigue los pasos de Andrés Manuel López Obrador, quien denuesta al periodismo que lo critica, con epítetos como «hampones», «fantoches», «conservadores», «sabelotodo», «hipócritas», «doblecara» y demás.

«Yo estoy aquí para transformar», le reveló Sanjuana Martínez a Julio Hernández. Y es verdad. Porque ella está transformando a Notimex en aquella agencia propagandística creada en 1968 por Gustavo Díaz Ordaz. Su director fundador fue titular de la unidad de información de la Secretaría de Gobernación de Luis Echeverría, y a él le debemos el lema «arriba y adelante».

Toda propaganda nace con aspiraciones totalitarias. La Notimex de Sanjuana Martínez pretende hacer periodismo desde el poder y eso es muy grave. Como afirma Karl Marx en aquel libro de 1843 Sobre prensa, periodismo y comunicación: «la censura no debe entorpecer la seria y modesta investigación de la verdad». Nadie debe interponerse entre el ejercicio del periodismo y la verdad. Mucho menos, desde la agencia de noticias del estado mejicano. Mucho menos, periodistas convertidos en burócratas genuflexos ante el poder.

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