¿Fraude o arte? El Tarot nos revela algunos de sus secretos

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Foto: Twitter Kayla Maurais

Unos dicen que el Tarot es un oráculo para leer el pasado, el presente y el futuro; otros, que es una herramienta de crecimiento humano; y los más escépticos, que es un fraude y una forma fácil de engañar a la gente. 

Entre que si son peras o son manzanas, decidimos buscar su origen, su posible relación con la psicología (sí, así como lees) y hasta un tarotista nos dice qué leen a la hora de “echar las cartas”.

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Era un simple juego de naipes

Aunque la faceta más conocida del Tarot es la adivinatoria, en realidad nació como un simple juego de cartas. 

En realidad, su origen es incierto, peeero lo sitúan en Italia, durante el siglo XV, como una evolución de los juegos tradicionales de la época.

Entonces, ¿quién inventó que estas cartas tenían la capacidad de adivinar el futuro? 

Según el periodista Javier Cavanilles, autor del libro Tarot, ¡vaya timo!, fueron algunos personajes en el siglo XVIII, durante la Ilustración. 

Paradójicamente, en esta época –cuando se buscaba la luz de la razón y acabar con la ignorancia del ser humano– también nació el ocultismo, un conjunto de conocimientos que buscaban dominar los secretos de la naturaleza. 

Uno de estos personajes fue Court de Gébelin, que le vio propiedades místicas, misteriosas y adivinatorias. 

Este sujeto introdujo la idea de que estas cartas eran utilizadas para la adivinación, que llegaron a Europa con los gitanos (¡con razón el look de las adivinadoras!), que cada uno de los cuatro palos tradicionales representa los estados del antiguo Egipto y que el número siete era fundamental. 

Tiene relación con ¡la psicología!

Así es. En las primeras décadas del siglo XX, uno de los interesados en el Tarot desde un punto de vista distinto al adivinatorio fue un médico y psiquiatra suizo -discípulo de Freud, que luego rechazó- llamado Carl Gustav Jung.

Este hombre fundó la corriente de la psicología analítica, la cual engloba toda una concepción del ser humano e incluye varios conceptos, entre ellos, el “inconsciente colectivo”, “arquetipo” y “sincronicidad”, que se han relacionado con el funcionamiento del tarot.  

Jung menciona el Tarot de pasadita, pero lo usa como ejemplo sobre cómo en ese mazo de cartas pueden verse representados los arquetipos enraizados en el inconsciente colectivo, una especie de “conciencia universal” a la que todos los seres humanos tenemos acceso.

¿KHÁ?

Una de las discípulas de Jung, Sally Nichols, asegura que “el viaje a través de las cartas del Tarot es básicamente un viaje a nuestra propia profundidad. Cualquier cosa que encontremos en este viaje es, en el fondo, un aspecto de nuestro más profundo yo”. 

Es decir, que en el Tarot pueden verse representados los comportamientos, vivencias, sentimientos, sucesos que prácticamente todos hemos vivido en algún punto. 

78 cartas

El Tarot está compuesto de 78 cartas, 22 arcanos mayores y 56 arcanos menores, que a su vez están divididos en cuatro figuras de la corte –rey, reina, paje y caballero– y en lo que se ha denominado palos, oros, bastos, espadas y copas. 

Principalmente a través de los 22 arcanos mayores se ven representados los arquetipos de los que hablaba Jung. Cada carta representa uno distinto, que puede ser inherente a la vida de cada ser humano sin importar su origen, condición social u otra condición.

Pongamos de ejemplo la carta de el Loco, el arcano sin número. Este naipe representa la energía inicial, el entusiasmo por lo nuevo, la aceptación de la incertidumbre y lo desconocido. 

La carta presenta a un hombre que emprende un viaje con un saco al hombro, seguido por un perro. 

Es muuuuy fácil identificarse con el loco porque, ¿quién no ha sentido ese deseo de trascender los límites, de emprender un viaje hacia lo desconocido?, ¿quién no ha sentido ese impulso creativo que provocan los proyectos nuevos? 

Así, cada carta, cada arcano, representa sentimientos y procesos inherentes a la vida humana.  

¿Hay algo mágico en el Tarot?

Ehmmmm… pues… ningún estudio ha demostrado con consistencia la capacidad de acertar de ningún tarotista –o el Tarot mismo–. 

Y entonces, ¿por qué hay gente que asegura que el Tarot de verdad es poderoso? 

Aquí vale la pena retomar uno de los conceptos que manejaba Jung: la sincronicidad. Este concepto se ha utilizado para explicar por qué parecen salir las cartas que mejor encajan con las preguntas que le haces al Tarot. 

Un ejemplo de sincronicidad es cuando un día sueñas con un amigo y ese mismo día te lo encuentras por la tarde. 

Sally Nichols explica que la “sincronicidad es la palabra que Jung utilizó para describir la coincidencia entre un estado interno y una realidad externa”. 

Nichols asegura que cuando se producen sincronicidades significa que se ha activado un poder arquetípico. Dado que los arcanos del Tarot simbolizan estos poderes, “es comprensible que estimulen acontecimientos de este tipo”. 

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Foto: Twitter te robe tu papi

¿Casualidades? No sabemos. 

La importancia del tarotista

Diversos investigadores aseguran que si las interpretaciones son acertadas es porque el “experimento” o la lectura del Tarot se hace en persona, lo que permite al tarotista echar mano de información tan general que aplica prácticamente a todos. 

A esto se le conoce como “efecto Barnum”, es decir, los enunciados son tan generales que todos podemos sentirnos identificados. 

Y otra cosa: el tarotista puede utilizar elementos de la apariencia o el comportamiento de las personas para obtener retroalimentación de sus observaciones y así orientar la sesión.

Emilio Díaz, creador del blog Aquarian Tarot y tarotista con casi 20 años de experiencia, reflexiona: “¿por qué parecen salir las cartas correctas en el momento indicado?”.

Su conclusión es que las cartas salen de manera aleatoria y que es el tarotista el que las utiliza para “imprimir” su discurso. 

“Es como si ves una pintura de Miró y empiezas a interpretar qué ves. Las cartas no te hablan, más bien son como si fueran tu abecedario y te ayudan a plasmar lo que tu mente ya ha calculado gracias a tu teoría de la mente y a tus procesos cognitivos de la persona”, explica. 

Aunque no lo creas, todo es información, desde nuestra voz y el estado emocional en que llegamos, hasta el lenguaje corporal que tenemos al momento de la lectura. 

Y sí, el tarotista puede tener la capacidad de interpretar toda esa información. 

Con información de Animal Político

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