Joker, el villano que se adapta para alimentar nuestros peores miedos

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Foto: Twitter Tangible

Una mirada sociológica a la evolución del Príncipe Payaso del Crimen revela su facultad de adaptación para apoderarse de los temas que angustian a las sociedades en sus distintas épocas

El modelo 2019 del Joker está aquí para, así como en 1975 fue el primer villano protagonista de su propio cómic, demostrar nuevamente que no necesita al esquizoide de Batman para reflejar en su blanca cara de arlequín las más negras ansiedades de la época en la que, por enésima ocasión, le tocó nacer en su más reciente incursión cinematográfica. 

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Foto: Twitter batkaren

Chelsea Smith, posgraduada de la Universidad Brock, nos revela que detrás del origen público del Príncipe Payaso del Crimen hay un origen que, si bien no es ni secreto ni tan tóxico como su baño involuntario en un químico opuesto por completo a la mezcla de azúcar, flores y muchos colores que engendró a Las chicas superpoderosas, sí es algo menos conocido y bastante más sociológico -como el que, al parecer, es más evidente en la transformación que,  debajo del maquillaje, sufrirá Joaquin Phoenix en el papel de Arthur Fleck-, pues ha evolucionado para adaptarse y ser un símbolo de los temores de la sociedad estadounidense desde su primera aparición en 1939.

Su habilidad para ser impredecible -siempre cambiante- y para asustar al público, convierte al Joker en uno de los más grandes villanos de los cómics.

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Foto: Twitter The A.V. Club

Crisis en los tiempos infinitos

A semejanza de la saga del multiverso de DC Cómics titulada Crisis en las tierras infinitas (si nunca han podido edificar algo ni remotamente similar al Universo Cinematográfico de Marvel, al menos pronto podremos ver una versión del Multiverso de DC en la televisión), podemos imaginar una Crisis en los tiempos infinitos en la que los Jokers de diferentes eras se reúnen para permitirnos comparar la naturaleza del comportamiento caótico y desquiciado de cada uno de ellos. En ese concurso demencial, con la curaduría sociohistórica de Chelsea Smith, tendríamos como participantes a: 

El Joker de la década de los 30, que se enfrentó a la peor recesión económica mundial tras el Martes Negro del 29 de octubre de 1929 y la Gran Depresión. Los tiempos no estaban para bromas, ni siquiera desde las páginas de los cómics, cuando en las calles escaseaba el trabajo, y abundaban el hambre y mafiosos famosos como Al Capone. Es por ello que el Joker, que extendió sus recién nacidas manos en el número 27 de Detective Comics, lo hizo para enriquecerse robando bancos a punta de pistola. Pocas cosas atemorizan más a quien es pobre o tiene deudas hasta el cuello que un bufón llegue a quitarle el poco dinero con que cuenta. 

Joker
Foto: Twitter SYFY WIRE @ NYCC

El Joker de los 50 y 60, que se mofó del status quo de la generación de la posguerra. Luego de la Segunda Guerra Mundial y en un escenario de conflicto generacional entre quienes o tuvieron suficiente de combatir y obedecer órdenes o acabaron sintiéndose cómodos con los rigores y la filosofía militar… y sus hijos adolescentes, que en un país con una economía recuperada y vacantes de trabajo por llenar disfrutaron de independencia financiera suficiente para buscar independencia total de sus mayores.

Adelantándose a los X-Men de la competencia, las actitudes de los adolescentes fueron odiadas y temidas por los adultos, y en el reino del arte secuencial los miembros de la Comic Code Authority se lanzaron en una cruzada contra la, en su opinión, excesiva violenta en las viñetas. Debido a esto, los zumbadores de toques eléctricos y otros artilugios más propios de payasos de circo o de fiesta sustituyeron las armas de fuego en el arsenal del Joker. Y es que, si a algo temen adultos ávidos de demostraciones de respeto de parte de sus sucesores, es que su autoridad sea el objeto favorito de las burlas reales y metafóricas de un personaje de historieta.

Joker
Foto: Twitter Chris

El Joker fue el primer villano protagonista de su propio cómic.

El Joker de los 70, que hace suyo el lema “una gran villanía implica una gran responsabilidad” haciendo eco de polémicos casos como el Watergate y el de la joven Patricia Hearst, quien luego de ser secuestrada por el Ejército Simbiótico de Liberación terminó secuestrando con ellos a una persona y haciendo bombas.

¿Una inocente que tuvo que hacer lo necesario para sobrevivir o alguien que debería hacerse responsable de sus decisiones y enfrentar las consecuencias de ellas? Nuestro payaso favorito afronta en los cómics de estos años una situación similar y, por ejemplo, en el primer número de The Joker, escapa de la cárcel para frustrar un robo por, a diferencia de Harvey Dent/Dos Caras, no haber sido invitado a participar. El Joker termina siendo el héroe al ocasionar el arresto de Dos Caras, pero es arrestado también. 

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Foto: Twitter Lord Lupus Umbrarum 🧙‍♂️

El Joker de los 80, una década marcada por frustraciones, decepciones y fracasos, iniciando con el asesinato de John Lennon, siguiendo con la fallida negociación para liberar a 52 rehenes estadounidenses en Iran y con la invasión de Iraq a este país, y continuando -sin terminar- con la explosión del Challenger.

Al Joker ochentero lo que menos le importa es el dinero, las bromas o la responsabilidad; lo que más, actuar como terrorista personal de Batman y disparar a jóvenes desprevenidas (Bárbara Gordon/Batgirl en el cómic The Killing Joke), secuestrar a representantes de la autoridad (el comisionado Gordon, en el mismo cómic de Alan Moore) y a menores de edad (Jason Todd/Robin en Death in the Family), y detonar explosivos con consecuencias irreversibles como la muerte de una madre  (la de Jason Todd) en presencia de su hijo, después de tundir a golpes a este último. ¿Y El Caballero Nocturno? Por obra de los escritores, tan inútil para impedir estos infortunios como si respirase en el mundo real. Es este último Joker el que Christopher Nolan escogió para llevar a la pantalla, interpretado por Heath Ledger.  

Joker
Foto: Twitter Univ_Espectaculos

El Joker de los 90, producto no de los cómics, sino de Batman: La serie animada y, más específicamente, del más exitoso de los personajes introducido por ésta: Harley Queen. La peor pesadilla de una feminista en la antesala del movimiento MeToo y la legislación de 1994 contra la violencia doméstica -acecho y agresión sexual de parte de una pareja sentimental- es sintetizada en la anti-romántica relación Joker-Harley, pues el primero abusa de ella física y psicológicamente: la golpea, se ríe a carcajada batiente y en su cara y toda vez que puede de lo que piensa, dice y hace la Dra. Queen, y la amenaza y pone en riego su vida toda vez que están juntos.

Prófugo de las terapias de salud mental

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Foto: Twitter The A.V. Club

Este villano ha evolucionado para adaptarse y ser un símbolo de los temores de la sociedad estadounidense desde su primera aparición en 1939.

Y es así como llegamos al Joker Modelo Siglo XXI, que en su manifestación primitiva -apenas vislumbrada por el Escuadrón Suicida en la fallida cinta- es un prófugo de las terapias de salud mental con choques eléctricos en la era del cuestionamiento sobre la posible medicación excesiva de drogas psicotrópicas. 

Lo que convierte al Joker en uno de los más grandes villanos de los cómics es, según Smith, “su habilidad para ser impredecible -siempre cambiante- y su habilidad para asustar al público”. ¿Qué es lo que más nos angustia en esta década? Ya lo averiguamos con The Joker. 

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Foto: Twitter AMELINDA BONITA

Con información de Tangible – El Universal

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