Apuntes sobre la guerrilla

Hace días, Pedro Salmerón, titular del Inehrm, publicó que los guerrilleros de la 23 de Septiembre que intentaron secuestrar al empresario Eugenio Garza, asesinado en la intentona, eran unos “jóvenes valientes”. Siguió una andanada de críticas que terminó en su renuncia, cubierta de acusaciones de apología de la violencia.

Pedro intentó explicarse. Por un lado, se defendió al decir que usó el término “valiente” con una carga descriptiva, no encomiástica. Va. Pero resulta al menos curioso que de la amplia gama de adjetivos aplicables al secuestro de un hombre de 80 años sea justo ese, “valientes”, el que eligió (¿“crueles”, “fanatizados”?). Por otro lado, puede que su texto no promueva la violencia, pero sí intenta explicarla con un argumento dudoso: que el gobierno priista canceló toda posibilidad de una democratización por la vía represiva, y que movimientos como la 23 de Septiembre fueron una respuesta a esa imposibilidad. La 23, como buena parte de las guerrillas de los 60 y 70, tuvo raigambre marxista y sobre todo leninista, es decir, fue un movimiento utopista que apostó por lo que sabemos que fue el socialismo del siglo XX: una construcción totalitaria que llenó de campos de concentración, purgas y hambre cada país en el que se enseñoreó. Lo que tendría que haber dicho Pedro es que esos jóvenes defendían con métodos inaceptables una organización social intrínsecamente violenta. Que defendían lo indefendible. ¿Fueron llevados ahí por la violencia del Estado, atroz, cierta? En muchos casos, parcialmente. Pero el socialismo armado es un fenómeno demasiado complejo como para explicarlo en términos tan simples. En cambio, Pedro hizo un reconocimiento a Garza. Es justo decirlo.

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A Salmerón no le faltaron defensores. Creo que los hizo quedar mal cuando dijo que era víctima de la “derecha fascista”. Fascismo: camisas negras, líderes fuertes, violencia callejera. ¿En serio? Ojalá que podamos leerlo más en frío y más en extenso. Esa época, queda claro, todavía sangra.

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Hay bibliografía. Están las memorias de Rosa Albina Garavito (Cal y Arena). Está el meticuloso México armado, de Laura Castellanos (Era). Y está, nuevecito, Los años heridos, de Fritz Glockner (Planeta). Para empezar.

@juliopatan09

Columna publicada en Milenio el 24/09/2019

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