Barbacoa

Barbacoa
Foto: Twitter 4tmx

A mí me parece un área de expertise muy digna. Me dan ganas de acercarme a él con una libretita y pedirle una lista de recomendaciones, estado por estado: “¿Y en Hidalgo, señor presidente? Si uno va en visita de ida y vuelta, ¿adónde tiene que dirigirse?” “Muchas gracias, señor. ¿Y en Tlaxcala, culminación de la cultura mexicana en ese y en tantos terrenos? A propósito: ¿cuál piensa usted que es el maridaje ideal? ¿Pulque?¿Cerveza? ¿Chesco?” Y es que la barbacoa es una maravilla, pero una maravilla caprichosa, veleidosa; una maravilla bipolar. Si no es realmente buena, entonces es realmente difícil de comer, con ese sabor tan concentrado y esas grasas. Así que dejen de joder. Es un privilegio tener un presidente tan, pero tan afecto a un plato tan nuestro. Y es que cada vez que López Obrador embiste una ración de barbacha, lo que hace es recordarnos que él, uf, está conectadísimo con lo popular. Que conoce a nuestro México como nadie. Lo que hace es, sí, divulgación cultural. Eso, y dejarnos claro que no va a restaurantes fifís. Nada de visitar a nuestros chefs top, onda Obama. Ya saben, Olvera y compañía. No. Unos taqueshis y al siguiente trapiche. Qué orgullo. Se entiende cómo tantas personas con doctorados y complejísimos papers en su haber, tantos expertos en data y sustainability y esas cosas, se le han entregado tan acríticamente.

Pensaba esto hace un par de días, mientras nuestro presidente hablaba frente a un taco de, sí, barbacoa, desayuno de los campeones, y al lado de su hijo pequeño, que atacaba el suyo con un deleite que no, no puede fingirse. También me dio por pensar en cuántos tacos resiste una buena imagen pública, particularmente cuando no das pie con bola en asuntos como la violencia, la economía o la salud (aunque el líder también nos recomendó apostarle a las verduras y evitar el sedentarismo). Pero me detuve. Digo, apenas empieza el año y todavía podemos meternos, alegremente, unas calorías más antes de empezar con el detox y el gimnasio.

- Publicidad -

***

A propósito, la mejor barbacoa que conozco, heterodoxamente, está en un puesto de Valle de Bravo, a la vuelta del Templo de Santa María. Marida bien con el jugo de naranja del puesto de al lado.

@juliopatan09

Columna publicada en Milenio el 07/01/2020

Te puede interesar: AMLO y la religión