El presente

¿Usted ha venido acá a pasar una temporada o se queda para siempre? La pregunta es de Josebe, la anciana protagonista de Yo no soy de aquí, el documental de la chilena Maite Alberdi y la lituana Geidré Zickyté, a uno de sus compañeros en el asilo. La película narra en 25 minutos y medio un poco de lo predecible y de lo excepcional en las horas y los días de los ancianos que habitan en ese lugar y es realmente recomendable.

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“Muchas historias existen en la realidad en una versión más dramática y absurda de lo que uno pueda crear (como ficción), sólo hay que salir a la calle a buscarlas”, explica Albedri sobre su trabajo fílmico.

En nuestro mundo efímero y nuestro tiempo cada vez más rápido, quienes se detienen, ya sea porque no quieren o porque no pueden aprender más o inventarse algo nuevo, se rezagan o se quedan definitivamente atrás, y se quedan solos.

Josebe se ha quedado atrás y tiene además problemas para recordar. No sabe dónde se encuentra. Les dice a los otros que vive en su casa y que sólo está de visita en ese asilo en algún lugar de Chile. Pero en el fondo, ella misma no sabe si eso es verdad. Su hija le aclara por teléfono: “A ti se te confunden las cosas, con lo de antes, con lo de ahora. Tú vives ahí, mami, ahora, y eso es lo que tienes que entender”. Ella acepta, baja la mirada, pero más tarde, vuelve a dudar.

La falla de su memoria la mantiene extraviada entre su infancia lejana, en su pueblo natal, y el futuro incierto en el que no sabe cómo va a ir a su casa si no viene nadie a buscarla. Es, al mismo tiempo, una niña y una vieja, igual de vulnerables y refugiadas las dos en su fuerte personalidad con la que intenta enfrentar aquel entorno extraño, incómodo y amenazante.

Josebe habla en voz alta, mira fotografías y elabora recuerdos, pero las viejas y los viejos que viven con ella roncan en el sillón de junto. Casi nadie la escucha ni la mira. Se le pasan las horas en la espera de que nada suceda. Intenta, pero a la vez se resiste y no logra comprender ni aceptar que no está ahí de paso, sino que se quedará para siempre.

En Yo no soy de aquí uno no observa la ejecución del guion esperable de un documental, ni descubre tampoco una trama. El silencio predomina cuando no lo interrumpe la voz cascada de los viejos, que pronuncian en desorden sus monólogos, más para sus adentros que para los demás y dicen cosas que cuando ellos se vayan no se van a decir más. El documental, producido y dirigido por Alberdi y Zickyté, narra un pedazo de presente y su fuerza está quizá en que no estamos acostumbrados a eso. Añoramos y juzgamos el pasado o ansiamos y tememos el futuro, pero casi siempre ignoramos el presente. La narrativa vertiginosa que nos rodea presenta todo de forma espectacular, pero, acto seguido, anula su relevancia.

En estos días, por ejemplo, alguien pretendió señalar un rasgo bueno en un acto malo y llamó valientes a quienes cometieron un asesinato hace 46 años; horas más tarde, otro regresó del pasado y llamó a “darle en la madre” a la realidad que no se explica sin su propia actuación poco estelar; una niña regaño en la ONU a los líderes mundiales por destruir el planeta y un día después, el presidente del país con más armamento avisó que el futuro ya no será de fronteras abiertas sino de patriotismos exacerbados. Breves escándalos antes de volverse simples anécdotas, mientras que, en alguna casa similar a la de Josebe, quizá las viejas y los viejos estuvieron exprimiendo el presente que les queda y nada de aquello tuvo importancia. 

Contra Tiempos informa a los lectores que entrará a una pausa temporal y necesaria para asumir nuevos proyectos. Mientras tanto, agradezco a los editores de ejecentral su generosa hospitalidad y su paciencia.

Columna publicada en Eje Central el 26/09/2019

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