Gobernados por una secta

Gobernados por una secta
Foto: Twitter TheVowHBO

Las sectas suelen ofrecer soluciones muy basicotas en su formulación.

En efecto, lo que más sorprende en The Vow, la serie documental sobre la secta de Keith Raniere, es la ramplonería de cada una de sus “estrategias”, de sus “visiones del mundo”. Sí: lo que descubres cuando ves la serie, dotada de una tremenda cantidad de videos protagonizados por el gurú, es que Raniere era un cretinazo. Como a tantos, pues, la pregunta que me brincó fue: ¿cómo pudo semejante asno, que además es la encarnación del anti carisma, someter de semejante forma a tantas personas de las élites económicas, políticas y académicas?

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La razón, me parece, es justamente que se trata de un discurso simplón. Las sectas suelen ofrecer soluciones muy basicotas en su formulación(recetas grandilocuentes de aplicación universal) para absolutamente todos los aspectos de esa cosa impredecible, contradictoria y compleja que es tu vida; cualquier vida. Por eso funcionan. El secreto es, en fin, que se articulan en la estupidez y sobre todo que se alimentan de la fe, aun cuando muchas veces –caso de NXIVM– sus fieles no lo sepan.

¿Pueden establecerse analogías con la política? Sí, y más que eso. Roberta Garza, que ha documentado como pocos el caso Raniere (obligado leer su libro Márcame amo), me puso en la pista de Steven Hassan, sobreviviente a una secta yhoy experto en “desprogramar” a víctimas de este fenómeno. ¿Qué dice Hassan? Que puede verse el “fenómeno Trump ”justamente como un fenómeno de culto, un fenómeno religioso en el peor de los sentidos. Bueno, donde dice Trump, pongan el nombre de su populista favorito. Cuando los detractores de la 4T se refieren a ella como a “la secta”, probablemente son incluso más certeros de lo que imaginan.

¿Son totalmente asimilables las sectas y los populismos? Puede que no. Pero son, cuando menos, de naturaleza muy parecida. Piensen en los síntomas y las estrategias: la confianza ciega; la exigencia de una lealtad sin fisuras;la lluvia de hechos “alternativos” que se venden como una verdad revelada; el insulto permanente contra el otro, el que difiere, en la lógica maniquea del blanco y el negro. Sobre todo, piensen en lo ramplón del discurso populista, en su idiotez intrínseca, y en eso que dicen estudiosos como Loris Zanatta: que el populismo es, sin más, un fenómeno religioso, aunque no se asume como tal.

Hay un video ya muy difundido en el que un nutrido contingente de integrantes de NXIVM, encabezados por Emiliano Salinas, hacen una coreografía tonta y dominada por esa seudo felicidad estridente propia de las sectas, a manera de homenaje al gurú. Es imposible verlo y no pensar en eso que dijo Trump: que podría salir a la calle y dispararle a alguien sin perder un solo voto. Piénsenlo, pues, y luego piensen si en una de esas no es cierto que nos gobierna una secta, y recuerden que eso nunca ha terminado bien.

Columna publicada en El Heraldo de México el 30/10/2020 

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