La mañanera vespertina

La mañanera vespertina
Foto: Twitter La Unión

Comprobamos que la mentira repetida sirve para conservar el poder.

¿Qué novedades tuvimos en últimos días? Pocas.

- Publicidad -

Se acumularon los datos sobre el desmoronamiento de la economía del país, provocado en medida importante por la pandemia, pero sobre todo —sí, aburre decirlo otra vez—, antes, durante y después del virus, por decisiones del Presidente, que logró poner en fuga a inversionistas y en negativos al PIB. ¿Qué dijo ante esta evidencia, él, que hace todavía no muchos meses presumía de cómo superaría por goleada los crecimientos mediocres de Calderón y Peña; él, que clamaba por proteger a las Pymes? Que el PIB es un criterio neoliberal, que no importa, que lo que importa es lo espiritual, y que la empresa que tenga que quebrar, que quiebre.

Se acumularon también las sospechas y hasta las evidencias de que la corrupción no se ha terminado: es un muerto con buena salud. Y es que se nos dejaron venir el caso Bartlett, y el de los otros ventiladores, y las nuevas acusaciones contra Ana Gabriela Guevara. No es poco para una semana de chamba.

Se confirmó que no, no bajan los índices de inseguridad, como nos prometieron, sino que suben y, junto con pegado, que siempre no, no sale el Ejército de las calles. Que de hecho ahí seguirá, segurito, en 2024. Adiós, desmilitarizaron.

Se multiplicaron asimismo las evidencias de que al personal de Salud no le llegó a tiempo el equipo para enfrentar una epidemia, a pesar de que el Presidente aseguró que así sería, y, más de fondo, que no, nuestro sistema de Salud no iba a alcanzar estándares británicos. Por el contrario, el Presidente que nos iba a llevar a Inglaterra nos llevó a Cuba o a Bolivia, elijan su geografía, porque luego de decir que muchos médicos habían intentado enriquecerse, cosa falsa, usó de modelo de buen doctor nada menos que al Che, aficionado confeso a dar tiros en la sien. No creo que muchos doctores del National Health Service tengan un currículum parecido.

Por último, el Presidente nos dijo que se aferraba a sus “programas sociales”, que son para rescatar a los más pobres, pero un estudio del Coneval confirmó lo que sabíamos: que esos programas ni son suficientes ni se basan en un estudio poblacional mínimamente serio, y que esa estrategia, dicho en una línea, va a ser un golpe terrible, justamente, para los pobres, de los que este año habrá 10 millones más, porque en realidad no hay un programa que se dirija específicamente a ellos.

Pero también confirmamos —perdonarán el pesimismo— que la popularidad del Presidente, su aceptación, se mantiene en niveles altos o muy altos. O sea, comprobamos que la mentira, repetida una y otra vez, es una magnífica forma de conservar y hasta ampliar el poder. Por eso, sí hubo una novedad: oooooootra mañanera, nada más que vespertina. Cinco de la tarde. Porque sí, aquí las mañaneras son cuando yo digo.

Columna publicada en El Heraldo de México el 13/05/2020 

Te puede interesar: Cómo ayudar a las editoriales independientes