¿Qué pasa en Veracruz?

Veracruz
Foto: Twitter Gloria Sánchez Hernández

Veracruz está de luto.

Además de la terrible masacre de Minatitlán, el estado ha sido escenario en la última semana del asesinato de la alcaldesa de Mixtla de Altamirano, al menos dos enfrentamientos a tiros entre personal militar y presuntos delincuentes, y el asesinato de un niño de siete años en el municipio de Las Choapas, cerca de la frontera con Tabasco.

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Y esos son apenas unos cuantos incidentes en una racha de terror. En los primeros tres meses del año, fueron asesinadas 468 personas en Veracruz (sumando víctimas de homicidio doloso y feminicidio). Si se mantiene ese ritmo, el estado va a cerrar el año con 1,898 víctimas mortales, un número casi 11% mayor que el de 2018.

¿Qué hay detrás de esta oleada de violencia? No lo sé del todo, pero van algunos posibles factores:

1. Una potente inercia. El número de asesinatos en Veracruz ha crecido todos los años desde 2013. Entre 2015 y 2018, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el número de víctimas de homicidio doloso se triplicó.

2. Una geografía compleja. No está de más recordar que Veracruz es la tercera entidad federativa más poblada del país (después del Estado de México y la Ciudad de México) y que, para recorrerlo de norte a sur, hay que viajar casi mil kilómetros. Es además un estado con población dispersa: casi 40% de la población habita en comunidades rurales. Tiene una multiplicidad de ciudades medias, ninguna de las cuales llega al millón de habitantes, y cuenta con el segundo mayor número de municipios en el país (212). En esas circunstancias, es difícil proveer servicios públicos, incluyendo a la seguridad pública.

3. La confluencia de mercados criminales. Por su ubicación geográfica, Veracruz es corredor natural para el narcotráfico. Es también parada casi obligada para el tráfico de personas. Algunos de los peores abusos contra migrantes han ocurrido en su territorio. Asimismo, es terreno fértil para el huachicol: en 2018, fue el cuarto estado con mayor número de tomas clandestinas en ductos. Eso se ha traducido en una proliferación de grupos criminales, tanto locales como nacionales. Fue uno de los estados más afectados por Los Zetas, así como el escenario de la brutal presentación en sociedad del Cártel de Jalisco Nueva Generación (la ejecución de 35 personas en Boca del Río en 2011). De acuerdo al gobierno del estado, hay no menos de seis grupos criminales distintos operando en la entidad.

4. Un proceso trunco de construcción institucional. Veracruz tiene un número no menor de policías: casi 22 mil entre corporaciones estatales y municipales. Pero se trata de policías mal pagados (85% recibe un sueldo inferior a 15 mil pesos mensuales) y mal capacitados (40% apenas concluyeron la secundaria). Por otra parte, en el Índice Estatal de Desempeño de Procuradurías y Fiscalías 2018, elaborado por la organización Impunidad Cero, Veracruz se ubicó en el lugar 28 de 32 entidades federativas.

5. Conflictos políticos. El gobernador Cuitláhuac García tiene un pleito casado con el fiscal del Estado, Jorge Winckler, nombrado por el mandatario anterior, Miguel Ángel Yunes. Los problemas de coordinación ya eran notorios antes de la masacre de Minatitlán (el gobernador ha buscado la destitución del fiscal desde diciembre), pero se han agudizado en los días posteriores. Dos días después de la tragedia, el gobernador soltó la siguiente y lapidaria declaración: “Nosotros vamos a solicitar al Fiscal que nos informe el avance de sus investigaciones, no he tenido comunicación con él, ¿Dónde está? Ayúdenme a buscarlo porque no está”.

Dado todo lo anterior, no sorprende que Veracruz tenga tantos homicidios. Sorprende que no tenga más.

[email protected] Twitter: @ahope71

Columna publicada en El Universal el 26/04/2019

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