Razones para amar la Navidad

No quisiera ponerme Grinch, entre otras cosas porque tengo algunos amigos que cumplen virtuosamente con ese papel (Macario Schettino y Alejandro Rosas, por ejemplo), pero también porque los años pasan y uno tiende naturalmente al optimismo, a ver la luz hasta en la sombras más profundas. Así que daré a continuación algunas razones para amar la Navidad. 

Reconozcamos de entrada que sí, esta fiesta da muchas razones para odiarla. 

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Están las tradicionales: la colación, el fruit cake (no comas nunca algo que incluye cerezas rojo fosforescente), el ponche (esas guayabas desintegradas), la pesadilla de ir a comprar regalos (si no tienes una mente de general prusiano y planeas la compra para octubre, ve el último día y pospón el sufrimiento cuanto sea posible), las fiestas de oficina con sus catarsis alcoholizadas (“¿Viste cuánto vomitó Irmita, güey?”) o el pavo, que, según estudios, solo sale bien una de cada 30 veces (“Este año quiere hacerlo tu prima. Le pasaron una receta con gravy de Coca Cola y relleno de salchichas cocteleras”).

Y están las razones actuales, las de nuevo cuño:

—Va a estar padrísima la cena. El tío consiguió unas sillas especiales para que los perros se sienten con nosotros.

—Tu prima quiere hacer el pavo este año. Le pasaron una receta con quinoa y kale.

—No entiendo qué le pasa al ponche. Traje las frutas del mercado para agricultores locales y como que no sueltan sabor. ¿Lo dejo otras cinco horas? Fíjate: la guayaba sigue entera.

—¿Conocen los vinos orgánicos? Es otra onda: como que no saben a vino. Es un sabor más como vegetal, como a fotosíntesis, entre ácido y amargo. Hay que acostumbrarse. Pero salen más caros. Calculo 2 mil pesos por persona. 

—Okey, este año está prohibido hablar de política en la mesa. Les propongo que cada uno exponga cinco razones para estar agradecido con la vida. Ah, y tienen que dejar los celulares en la entrada.

En cuanto a las razones para amar la Navidad… Uy, se me acabó el espacio. El año que viene, prometido.

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Ok, va una. WC Fields: “La navidad en mi casa es al menos seis o siete veces más feliz que en las demás. Empezamos a beber desde temprano, y cuando los otros ven un Santa Claus, nosotros vemos seis o siete”.

@juliopatan09

Columna publicada en Milenio el 24/12/2019

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