Un mal asociado a la pandemia

Un mal asociado a la pandemia
Foto: Jay Ramod on Unsplash

Y es que la pandemia, con el prolongado encierro que la acompaña, ha traído un nuevo mal a gran parte de la población mexicana: una percepción distorsionada de la realidad.

Bajas al estudio con este compromiso que sobre todo es una excusa: “Voy a adelantar la columna de mañana. Amerita un güisquito, para concentrarse. Además, es fin de año y estamos en lo peor de la pandemia. ¿Qué más da?” Corte A: una de la mañana, estás viendo por enésima vez Blood Sport de Jean-Claude Van Damme en el IPad, con el cuarto whisky en la mano, y justo antes de que empiece la pelea final con Bolo Yeung–esa en la que dejan a Jean-Claude momentáneamente ciego pero no importa, porque para eso lo entrenó su sensei–, decides: “Voy a prepararme algo de cenar. No es bueno beber con el estómago vacío”. La noche termina con el fondo de la bolsa de cacahuates japoneses que abriste hace un mes, dos rebanadas de tocino excesivamente hecho en el micro y dos piezas cristalizadas del sushi del lunes (y con Bolo Yeung en el piso, disculparán el spoiler).

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Resultado: despiertas con una fuerte jaqueca, dolores musculares, problemas digestivos y respiración entrecortada. “Covid”, dices, y corres a hacerte una prueba rápida, la octava en dos semanas (tienes el pulgar izquierdo hecho un colador, apunta de alfileretazos), para comprobar que no, que en realidad estás experimentando una variante de la cruda, propia del confinamiento. Me permito proponer este nombre que, claro, es un neologismo: “cruvid”.

Y es que la pandemia, con el prolongado encierro que la acompaña, ha traído un nuevo mal a gran parte de la población mexicana: una percepción distorsionada de la realidad. Los ejemplos sobran. Luego de tres semanas de Netflix y cruvid, toca junta virtual. Te bañas, sacas la camisa del clóset, te la pones, lleno de confianza, y descubres que estás a punto de dar el botonazo. “En la madre –piensas–. Estoy usando mal la lavadora y la ropa se está encogiendo”. Temo decirte que no: es la dieta de japoneses, tocino y sushi cristalizado con whisky. Sé valiente: párate en la báscula. Asume. Enfrenta. Así se supera este mal.

Mal que, en todo caso, también tiene implicaciones positivas. No es que tu libido esté sufriendo un bajón por problemas metabólicos u hormonales: es que Pornhub termina por perder eficacia. Tampoco es que estés en una espiral de deterioro neurológico que afecta tus procesos cognitivos: es que, en efecto, los comunicados de la CFE son un disparate. De la misma manera, no es que en periodo vacacional estén repitiendo las mañaneras de mayo para evitarle madrugones al presidente, sino que LópezGatell le volvió a venderlo de que bajó el número de casos.Y no, no es que estés cayendo en una depresión, sino que tus compañeros de prepa, los del zoom del lunes, son deprimentes. 

Espero haberles sido de utilidad con estas anotaciones. Nada que agradecer: el doctor Patán está para servir a la comunidad.

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Columna publicada en El Heraldo de México el 01/01/2021 

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